Diez de 17. Se trata de los radares fijos que el Ayuntamiento de Milán apagó ayer a medianoche, de conformidad con el decreto del Ministerio de Infraestructuras sobre los radares publicado en el Boletín Oficial. El Palazzo Marino los apaga pero no se molesta en avisar a sus ciudadanos ni en facilitar la lista de ojos electrónicos que detectan el exceso de velocidad y, por tanto, imponen multas. El texto de la disposición define la “disciplina de características, requisitos y procedimientos para la aprobación, calibración y verificación de la funcionalidad de dispositivos y sistemas de detección de infracciones de los límites máximos de velocidad”.
¿El motivo del decreto anunciado por el Ministro de Infraestructuras y Transportes Matteo Salvini hace un mes? Disponer de normas determinadas y homogéneas en todo el territorio, capaces de superar problemas críticos de aplicación que hayan ido surgiendo a lo largo del tiempo y garantizar la solidez jurídica y administrativa de las valoraciones. La aprobación va esencialmente acompañada de la verificación práctica de las normas de construcción de cada dispositivo, de su eficacia y, por tanto, de su precisión.
Por esta razón, también en Miano, como en todas las ciudades, estos dispositivos, una decena en total, que no han sido homologados, no porque ya no sean capaces de medir el funcionamiento de un coche, sino porque ya no tienen el derecho legal de transformar estos datos en sanciones, fueron apagados anoche. “En noviembre de 2025 identificamos los radares presentes en Italia – explica Salvini – son 3.150 y de ellos el 30% ya no se puede utilizar desde ayer a medianoche, es decir que todos los que datan de antes de agosto de 2017 ya no tienen ninguna legitimidad”. Los viejos radares, el 910, deberían ser sustituidos “en las elecciones autónomas de los Comunes”. “Hemos llevado a cabo una operación de limpieza: los radares que sirven a la seguridad estarán operativos, los radares astutos, sancionados varias veces, tal vez no denunciados, ya no estarán operativos”, concluye Salvini.
Los modelos excluidos de momento son los anteriores a 2017, lo que no quiere decir que no realicen mediciones correctas sino que no están incluidos entre los modelos registrados y, hasta que no obtengan la homologación, no podrán constatar las infracciones. De ahí la obligación de desactivarlos.
Es una pena que el Ayuntamiento no haya decidido advertir a sus ciudadanos de las consecuencias del decreto y, por tanto, de la extinción de determinados radares.
Entre todas las elevadas multas por infracciones de tráfico en Italia, más de una de cada tres está relacionada con el exceso de velocidad, hasta el punto de que en 2025 el importe total declarado superará los 284 millones de euros. Esto se desprende de una encuesta de Facile.it que ha elaborado los datos del Informe sobre el producto de las infracciones de tráfico publicado por los municipios – Dirección Central de Finanzas Locales.
Limitando el análisis a las capitales de provincia, las primeras posiciones las ocupan Florencia, Bolonia, Milán, Padua y Génova, que registraron unos ingresos de más de 46 millones entre radares fijos y móviles, guardianes y otros dispositivos de detección. Milán, casi 7 millones (6.948.884 euros).