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Los Emiratos Árabes Unidos se unieron a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1967. Fundada en 1960, la OPEP, que hoy cuenta con 12 miembros bajo el liderazgo de Arabia Saudita, formó una alianza en 2016 con otros diez países, incluido Moscú, en forma de un acuerdo denominado OPEP+, con el objetivo de limitar la oferta y sostener los precios frente a los desafíos que plantea la competencia estadounidense.

Tras la salida de Qatar en 2019, luego de Ecuador y Angola, el anuncio de Abu Dabi fue una sorpresa, aunque el país, deseoso de producir más, había hecho oír una voz disonante dentro del grupo en los últimos años. También había recibido un trato preferencial para aumentar sus cuotas de producción más que otros.

Para Jorge León, analista de Rystad Energy, una consultora energética independiente, esta retirada marca un importante punto de inflexión para la OPEP. “Junto con Arabia Saudita, es uno de los pocos países miembros con una capacidad de reserva significativa: el mecanismo a través del cual el grupo ejerce su influencia en el mercado”dijo a la AFP. Según él, los Emiratos podrían verse tentados a aumentar su producción, lo que aumentaría “Preguntas sobre la sostenibilidad del papel de Arabia Saudita” – lo que sugiere un mercado petrolero potencialmente más volátil.

Antes del conflicto de Oriente Medio, los Emiratos Árabes Unidos ocupaban el cuarto lugar entre los 22 productores de la OPEP+, detrás de Arabia Saudita, Rusia e Irak, con alrededor de 3,5 millones de barriles por día.

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