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Roma, 17 de noviembre (Adnkronos) – “El sistema de financiación para la gestión del final de su vida útil de los paneles fotovoltaicos no incentivados (es decir, paneles instalados en sistemas que no se benefician de los incentivos previstos por las Cuentas de Energía) no podrá garantizar el tratamiento correcto de estos residuos: la contribución unitaria “segregada” para cada panel de hecho no es suficiente para cubrir todos los costes de gestión (transporte, eliminación de sustancias contaminantes, reciclaje) del propio panel”. Esto es lo que se desprende del estudio “Gestión de residuos fotovoltaicos en Italia: un nuevo modelo de financiación” realizado por el Laboratorio Ref Ricerche.

“La gestión del final de vida de los paneles fotovoltaicos no incentivados es sin duda el aspecto más delicado del sector RAEE – afirma Giorgio Arienti, director general de Erion Weee – En los próximos años asistiremos a un crecimiento exponencial de las cantidades de paneles que se desecharán: cada uno de estos paneles está asociado, en la confianza de uno de los numerosos consorcios de RAEE, a una contribución totalmente insuficiente para garantizar una gestión correcta posible.”

Las cifras: para 2050, se estima que, además de los 300 millones de paneles fotovoltaicos ya instalados, se conectarán a la red 20 millones de paneles adicionales. En unas pocas décadas, el número de paneles cuya eliminación está prevista se multiplicará casi por treinta, con enormes repercusiones para los propietarios de plantas, los consorcios y la comunidad en general. Pasaremos de unos 427.000 paneles eliminados en 2025 a más de 12 millones en 2050, con el correspondiente aumento de la cantidad a procesar: de 9.000 toneladas a 264.000 toneladas anuales de RAEE fotovoltaicos que habrá que desmontar, transportar y gestionar adecuadamente.

Según la legislación vigente, la financiación al final de su vida útil de los paneles fotovoltaicos sin incentivos es responsabilidad de los productores de estos paneles. “Cuando un panel se comercializa, el Productor paga al Consorcio al que pertenece una contribución – establecida por el propio Consorcio – que se segrega en un fideicomiso; esta contribución (sólo asociada a este panel) será ‘liberada’ cuando el panel llegue al final de su vida, y se utilizará para financiar las actividades de reciclaje de este panel – explica Erion en una nota. Valor de la contribución solicitada para los paneles fotovoltaicos no incentivados: valores cercanos a 1 euro no son suficientes para garantizar el tratamiento adecuado de un panel en 10, 15 o 20 años.

“El estudio realizado por Ref Ricerche plantea serias dudas sobre la sostenibilidad económica del sistema actualmente vigente y su capacidad real para cubrir los costes de gestión del final de su vida útil de los paneles fotovoltaicos no incentivados, dado que hoy no es serio apostar sobre cuánto costará la eliminación de un módulo dentro de veinte años, ya que el valor potencial de las materias primas que contiene es una absoluta incógnita – continúa Arienti – Por supuesto, los recursos totales reservados son enormes, pero la contribución unitaria (la que puede ser utilizado para la gestión del panel único, al que está asociada la aportación unitaria) no es suficiente. Es una paradoja: hay millones de euros en los fideicomisos del Consorcio, pero esta montaña de dinero no permitirá garantizar un reciclaje adecuado de los paneles.”

¿Qué pasará? Según el análisis, la falta de recursos financieros adecuados fomentará comportamientos oportunistas, como la exportación de paneles en desuso a “países emergentes” (sin plantas depuradoras adecuadas) o su abandono en el medio ambiente. Además de los riesgos ambientales, esta mala gestión contradiría las directivas europeas que favorecen la recuperación de materiales (vidrio, aluminio, silicio y plata), comprometiendo el desarrollo de una cadena de suministro circular nacional y transformando una medida creada para garantizar la sostenibilidad y la responsabilidad ambiental en un potencial boomerang financiero, social y ambiental.

Basándose en los datos del estudio Ref Ricerche, Erion Weee propone la adopción del modelo de financiación generacional -ya utilizado para todos los demás tipos de RAEE domésticos- también para los paneles fotovoltaicos: con este modelo, la responsabilidad económica de la gestión del final de su vida útil se asigna a los productores presentes en el mercado cada año, en proporción a lo que se puso en el mercado ese mismo año.

Este modelo “generacional”, que funciona en sectores de muy bajo crecimiento como el de los frigoríficos o los “grandes electrodomésticos”, funcionaría aún más en un sector en constante e importante desarrollo como el de la fotovoltaica: si un Productor abandona el mercado, seguramente habrá otros Productores capaces de asumir – año tras año – los costes de una buena gestión de los RAEE fotovoltaicos. Además, a largo plazo se irán añadiendo nuevas tecnologías de sustitución que irán financiando progresivamente el fin de vida de estos residuos, como ha ocurrido en muchas otras categorías de productos.

“El sistema nacional de plantas ya se está preparando para acoger volúmenes cada vez mayores de paneles que deben procesarse, también gracias a las inversiones del Pnrrr – concluye Arienti – Es necesario que el modelo de financiación se adapte para garantizar la sostenibilidad ambiental y económica a largo plazo, evitando el estallido de una burbuja que crearía daños económicos, ambientales y reputacionales de magnitud sensacional”.

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