En plena ola de calor, creyeron haber encontrado la solución para refrescarse. El martes 23 de junio, los jóvenes del barrio Gauthière, en Clermont-Ferrand, se unieron para comprar una piscina desmontable e instalarla al pie de su edificio. Pero su iniciativa fracasó rápidamente. La policía intervino dos veces para pedir que retiraran la piscina. Los jóvenes finalmente se vieron obligados a pincharlo para dejarlo inservible. La escena, filmada por varios vecinos de la zona, provocó hoy una reacción generalizada.