Colombia es una zona de guerra, con todas las dramáticas consecuencias que eso conlleva. La Defensoría del Pueblo (Defensoría del Pueblo) de Colombia informó el sábado de la muerte de seis menores durante un bombardeo del ejército contra un grupo guerrillero la semana pasada en una región amazónica del sur de Colombia.
Presionado por Estados Unidos, que pide más medidas contra el narcotráfico, el presidente colombiano, Gustavo Petro, ha intensificado su ofensiva contra los grupos armados con ataques que causaron la semana pasada 28 muertos, el más grave tuvo lugar el martes en el departamento forestal de Guaviare con 19 muertos.
En un mensaje de audio enviado a la prensa el sábado, la defensora del pueblo, Iris Marín, denunció “la muerte de seis menores de edad que fueron víctimas de reclutamiento forzado” durante este bombardeo aéreo dirigido a un grupo disidente de las ex FARC.
“Todo esto es deplorable, es una guerra dolorosa e inhumana, que afecta a los más vulnerables: menores reclutados por su desprotección y hoy transformados en objetivos militares”, se quejó Iris Marín en su mensaje, sin dar más detalles sobre las edades de las víctimas.
Enemigo público número 1
Iris Marín responsabiliza a esta facción disidente de las ex FARC, conocida por las siglas EMC (Estado Mayor Central) y liderada por el hombre más buscado del país, alias Iván Mordisco.
“Las fuerzas militares deben tomar todas las precauciones posibles para proteger a los niños” según los principios internacionales que “requieren una evaluación muy cuidadosa de los medios y métodos de guerra para evitar daños desproporcionados o innecesarios”, comentó el Defensor del Pueblo.
El martes el ejército anunció el “rescate” de tres menores detenidos por la guerrilla.
Los medios locales habían especulado sobre la posibilidad de que los mineros hubieran muerto durante las últimas operaciones. “Quien esté implicado en las hostilidades pierde toda protección, sin distinción de ningún tipo. No es la edad la que mata, es el arma misma”, afirmó el ministro de Defensa, Pedro Sánchez