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El tiempo se ha hecho más largo. Un momento largo, casi la duración de un nuevo partido, incluida la prórroga. El jueves, en las sofocantes profundidades del estadio Gillette de Foxborough, tuvimos que esperar una hora y cuarenta minutos después del pitido final de los cuartos de final del Mundial ganado contra Marruecos (2-0), para ver llegar a Kylian Mbappé a la zona de entrevistas. Un retraso inusual. Elegido mejor jugador del partido, el capitán de los Bleus, como es habitual desde el inicio de la competición, realizó su trabajo ante los micrófonos, respondiendo en francés y español a las preguntas de la prensa sobre esta tercera clasificación consecutiva de los franceses a las semifinales de un Mundial.

Nada, sin embargo, en este tobillo en el que, tras su salida en el minuto 77, se colocó una bolsa de hielo, dado que el capitán había estado tranquilizando por el micrófono M6 al final del partido. “Va bien”, aseguró. Recibí un golpe en el tobillo. En ese momento JP (Mateta) fue mejor que yo jugando los últimos quince minutos. Entró bien y estuvo a punto de marcar, lo cual es positivo. »

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Asistencia inmediata proporcionada

Aunque el delantero del Real Madrid no ha desvelado nada, su tobillo derecho, según nuestras informaciones, sigue afectado por el retraso en la cirugía que le valió la tarjeta amarilla a Issa Diop, pocos minutos después del primer gol. Una vez de regreso al vestuario, la dirección observó que el tobillo del madrileño no sólo se había hinchado sino que empezaba a ponerse azulado.

Por este motivo, el personal médico inició inmediatamente un tratamiento para limitar las consecuencias del shock. Un discurso que explica la llegada tardía a la zona mixta, mucho después de los otros ponentes Warren Zaire Emery y Ousmane Dembélé.

Al sonar el pitido final, Mbappé participó en las celebraciones como todos sus compañeros, saltando ante la afición francesa y saboreando esta clasificación a las semifinales sin hacer la más mínima mueca.

Si nadie en la selección nacional parecía temer una lesión grave, lo cierto es que cinco días antes de la semifinal del Mundial ya ha comenzado la cuenta atrás para el capitán francés, cuyo tiempo de recuperación es un poco más limitado de lo esperado. Descansando este viernes, Mbappé no se someterá a más pruebas pero, al igual que sus compañeros, aprovechará este día de descanso para recargar pilas.

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