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Foto de : La Presse

Salvatore Martelli

Andrea Sempio tenía un motivo para matar a Chiara Poggi: fue la sensacional indiscreción recogida por Le Corriere della Sera y filtrada a la prensa en esas horas la que agravaría la situación del amigo de Marco Poggi, hermano de la víctima, que ha sido objeto de investigaciones varias veces en los más de 18 años transcurridos desde el crimen de Garlasco. De hecho, los magistrados que investigan a Sempio están cada vez más convencidos de que el hombre tenía un motivo para matar y, como informa el periódico milanés, existen “múltiples pistas contra Sempio”. El motivo sería un nuevo golpe a la defensa del hombre, tras los últimos avances en la investigación. Y ahora las pruebas contra Sempio serían cada vez más pesadas: la última, por orden cronológico, fue el informe encargado por la fiscalía sobre las uñas de Chiara Poggi, que confirmó que el ADN encontrado era precisamente el del niño. En la pared de la escalera de la casa de Garlasco estaría entonces la huella dactilar 33: según el fiscal de Pavía, Fabio Napoleone, habría sido dejada en la palma derecha del sospechoso “debido a la correspondencia de 15 huellas dactilares”. Luego, las anormales llamadas telefónicas que hizo Sempio a casa de los Poggi, cuando supo que su amigo estaba de vacaciones con sus padres en Trentino.

Durante investigaciones anteriores, Sempio siempre reiteró que estaba “seguro” de que Marco, hermano de la víctima, nunca le había dado la fecha precisa de su partida. Y siempre había repetido a los investigadores que había llamado tres veces al domicilio de Poggi entre el 7 y el 8 de agosto, precisamente para preguntarle si estaba en casa. Pese a ello, las llamadas parecen sospechosas. Supuestas inconsistencias sobre la colisión en un aparcamiento en Vigevano el 13 de agosto de 2007, que daría una coartada al sospechoso, complican aún más su posición. Habría un testigo que habría negado a Sempio la autoría del recibo. Y finalmente, la investigación de Brescia por corrupción de documentos judiciales que acusa al magistrado retirado Mario Venditti. Los investigadores plantean la hipótesis de que habría tomado dinero para exonerar al niño durante la investigación en su contra en 2017. Una situación, la de Sempio, que cada día se complica más y sobre la que el hombre intervino públicamente. “Hay una cierta furia, espero de buena fe – comentó – en este momento no tengo vida. Estoy de nuevo en la habitación donde estaba antes, encerrado allí, no puedo hacer nada. Es como estar bajo arresto domiciliario”.

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