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La carrera por la presidencia de la FIGC como gran partido del Quirinal. Hay quienes entran como jefes de Estado y salen como simples parlamentarios. Esto les sucedió a nombres ilustres de la historia de la República Italiana. De Amintore Fanfani a Aldo Moro, de Giuliano Amato a Romano Prodi. Y por último al señor BCE, Mario Draghi.

Por eso quienes conocen los asuntos palaciegos asocian el cónclave de la Federación de Fútbol con maniobras para subir a la alta colina.

El manual para quienes aspiran a los más altos cargos del Estado debe ser seguido al pie de la letra, de lo contrario el riesgo de ser fusilados es alto. Salir del radar es el primer mandamiento, por no hablar de dar entrevistas. Observa Clemente Mastella, ex representante de la DCCI: “Los caballos de pura sangre de la DC, como Moro y Fanfani, nunca han sido presidentes de la República. Malagò y Abete, en este mundo, son dos caballos de pura sangre. O llegan a un acuerdo o llega un tercero que seguramente será más pálido. Leone, por ejemplo, era un personaje pero no tenía la talla de Moro. Ése es precisamente el riesgo”.

Llegamos así al desafío de hoy entre Giovanni Malagò y Giancarlo Abete. Malagò, de 67 años, ex presidente del CONI, parece el favorito. Está orgulloso de haber recibido el mandato exploratorio de 19 clubes de la Serie A. Y también lo coronó un ex campeón de la Seleção, como Paulo Falcao, que dijo a Ansa: “Es el hombre ideal para sacar al fútbol italiano de la crisis actual”.

En Transatlántico de Montecitorio, Malagò recuerda a varios parlamentarios a Mario Draghi en ciertos aspectos. En diciembre de 1921, como primer ministro, Draghi se había ofrecido a la cima de la colina con la famosa frase: “Soy un abuelo al servicio de las instituciones”. Todos sabemos cómo terminó eso. Los electores lo rechazaron en el secreto de las urnas, se produjo un punto muerto y Sergio Mattarella reapareció para un bis. Draghi tuvo que enfrentarse a casi 900 parlamentarios que no tuvieron el coraje de oponerse y que, mientras tanto, luchaban contra el exgobernador del BCE. En definitiva, los francotiradores pueden aparecer cuando menos te lo esperas. Romano Prodi fue asesinado a tiros por los famosos 101 cuyos rostros aún hoy se desconocen. Malagò y Abete deberán conquistar los otros seis componentes del archipiélago federativo. Por tanto, cada movimiento puede inclinar la balanza. También porque siempre hay quienes, como enseña la historia de la República, juegan con dos hornos.

Y los desertores podrían aparecer en el último segundo. Un experto conocedor de la carrera del Colle advierte, como decía el eterno Gianfranco Rotondi: “Para el alto Colle es difícil que quien se considera el predestinado obtenga el resultado”. Malagò y Abete están advertidos.

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