Alarma apagada, por ahora: Sinner estará en Roma. También porque todo está preparado para él: las instalaciones renovadas, el público ya impaciente, Adriano Panatta y el presidente del Fitp Angelo Binaghi que enterró el hacha (bueno, los muchachos), con la invitación del segundo al primero a recompensar al ganador. ¿Quién espera entonces ser finalmente italiano 50 años después de la Dolce Vita del rey del tenis: podría desaparecer Jannik?
Su programa incluye una parada en los Internacionales y seguirá así, salvo un cambio sensacional de planes. Porque, seamos sinceros, el caníbal está cansado: después de las victorias en Indian Wells, Miami y Montecarlo, aquí está la final en Madrid (17:00 horas, Sky) contra Sascha Zverev. “Así que en los próximos días intentaré recuperarme y ya veremos”: esta es la frase que causó preocupación, pero fue sacada de contexto. En otras palabras: “He jugado mucho durante el último mes y medio, llegando siempre al final de los torneos. En estos partidos la adrenalina me empuja, pero trato de recuperarme mucho durante las horas de sueño: afortunadamente esta mañana me desperté muy fresco”. Lo dijo ayer y esperemos que vuelva a suceder.
En definitiva, Roma será otra historia, pero primero hay que preocuparse por las ganas de revancha de su rival: Zverev ha perdido ocho partidos seguidos (marcador global 9-4) y sobre todo se enfrentó a él en las tres semifinales del último Masters 1.000, saliendo siempre derrotado en dos sets. “Tengo que jugar lo mejor que pueda con él para tener una oportunidad – admitió – pero soy capaz de hacerlo”.
Lo cierto es que Sinner se convirtió en el jugador más joven en llegar a la final de todos los grandes torneos del circuito y que, en ausencia de Alcaraz, los números 1 y 3 se enfrentarán hoy. “Sin embargo, hay muchos actores emergentes”, afirma el alemán. Pero esta vez también será para la próxima.