El encanto de la tradición garantiza a Wimbledon su estatus especial entre los torneos de Slam y el ritual exige que desde el primer día del torneo, los mejores salten inmediatamente a la cancha. Y, por tanto, les corresponderá a Jannik Sinner y Aryna Sabalenka abrir los partidos en Centrale, pero entre los principales atractivos de la jornada también estará Novak Djokovic, que como el italiano regresa tras su temprana salida de Roland Garros. Sin Carlos Alcaraz, ausente por una lesión en la muñeca derecha (el español, sin embargo, también retomó los entrenamientos con la raqueta y sin el corsé en la mano derecha), Sinner llega al All England Club como gran favorito y empezará a acelerar motores enfrentándose al serbio Miomir Kecmanovic (n.51 Atp), al que venció en los cuatro partidos anteriores.
“No será fácil”, dijo el azul. Su principal objetivo es medir sus propias condiciones, aunque la víspera dijo sentirse confiado y tranquilo por el trabajo realizado el mes pasado, incluso ante la amenaza del calor. En los últimos días se ha mostrado relajado, tras las fotos de las vacaciones junto al mar en compañía de su novia, entre un entrenamiento y otro se tomaba unos descansos viendo por televisión a Antonelli y los Ferrari participando en el GP de Austria. Djokovic también quiere volver a ser protagonista, al sentirse “mejor preparado” que en París, donde fue eliminado en tercera ronda por Joao Fonseca. El siete veces campeón de Wimbledon, que aún busca un récord de 25 títulos de Grand Slam, se enfrentará al chino Wu Yibing. En la primera jornada, para los italianos, Luciano Darderi también estará sobre el terreno de juego, frente al estadounidense Ethan Quinn: “Conozco bien esta superficie. Volver después de que me extirparon las amígdalas no será fácil; la operación me dejó al margen durante dos semanas. Intentaré disfrutar cada momento aunque no esté al 100%”.
En el torneo femenino, en cambio, Elisabetta Cocciaretto estará en la línea de salida y deberá enfrentarse a la china Wang Xinyu. Pero no hay duda de que entre las mujeres todas las miradas están puestas en Aryna Sabalenka, que llega al único torneo de Grand Slam en el que ha llegado a la final con poca confianza tras sufrir claras derrotas en París y Berlín. Y, además, con la perspectiva de perder el estatus de número uno, que ostenta desde finales de 2024, en beneficio de Elena Rybakina. “Aprendí que en cuanto empiezas a pensar en el ranking, las cosas se pueden salir de control. A estas alturas de mi carrera, el ranking no me interesa, pero espero que al final del torneo pueda mantenerme en lo más alto”, declaró en rueda de prensa la bielorrusa Sabalenka, que después de París había sucumbido a la frustración al decir que estaba dispuesta a dejar de jugar al tenis. En general, sobre el terreno, es famosa por sus arrebatos, que explica – explicó en una entrevista al Guardian – dejándose llevar precisamente para aliviar la tensión. Intento controlarme, pero, por supuesto, todavía hay cosas de las que no estoy orgulloso. Cuando algunos compañeros me conocen, me encuentran extraña, pero es simplemente la actitud que tengo mientras juego, fuera de la cancha soy completamente diferente”. Con gran expectativa por el regreso de Serena Williams en individuales, la estadounidense de 44 años desafiará el martes a la australiana y Maya Joint nacida en 2006.
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