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Nombramientos, contratos, empresas, paraísos fiscales. Son tantos los temas sobre los que Beppe Sala podría estar llamado a responder esta tarde, cuando comparezca ante el Consejo Municipal. Sobre la mesa, la petición de la oposición de que se aclare el asunto Finalter, la sociedad conjunta entre el alcalde y su amigo Piero Galli, que se convirtió en socia de un importante proveedor del municipio de Milán y que ahora es objeto de una investigación por parte del Ministerio Público. Una empresa en torno a la cual giran una serie de nombres recurrentes en la órbita del alcalde.

El último nombramiento tuvo lugar hace menos de tres meses: el 28 de abril, de hecho, el Palazzo Marino nombró a Galli director de ATM, con un emolumento de 37.500 euros al año. En el sitio web del municipio encontrará el extenso y rico currículum de Galli. Es una pena que falte una voz: la amiga y compañera del alcalde Beppe Sala. Porque en realidad, hasta las piedras sabían que Galli y el alcalde eran amigos, incluso antes de que Sala lo quisiera a su lado en la Expo. Lo que es menos conocido es que Galli y Sala también eran socios: Altraeconomia habló de ello en 2016, cuando preguntó al entonces comisario de la Expo por qué había creado la empresa Finalter. Sala respondió de manera sucinta: “Que lleve o no mi trabajo profesional a Finalter Spa dependerá obviamente del progreso de mi candidatura al Ayuntamiento de Milán”. Todo terminó como sabemos: la candidatura fue aceptada, Sala fue elegido y confió las acciones de Finalter a un “fondo ciego” en la isla de Jersey, sin interesarse por ellas y sin recibir dividendos, como él mismo explicó en un comunicado oficial el sábado. Pero la relación entre Galli y Sala continuó, en nombre de una continuidad nacida precisamente en la época de la Expo. Hasta el punto de que, suscitando algunas dudas, el acto de fundación de Finalter tuvo lugar en la propia sede de la Expo, en via Rovello, el 23 de diciembre de 2015: el firmante del acto, revela siempre Altraeconomia, fue el notario Filippo Zabban, que también había sido colaborador de la Expo, cobrando honorarios por servicios profesionales por valor de más de 125 mil euros.

Cuando se convirtió en alcalde seis meses después, Sala no reveló su participación a Finalter, basándose en una “pregunta frecuente” encontrada en el sitio web de Anac, la autoridad anticorrupción. Mientras tanto, su amigo Galli sigue trabajando duro: es miembro del consejo de administración de un gigante de inversiones financieras, el Renaissance Fund, y miembro del consejo de administración de Uteco, “líder mundial en la producción de productos mecatrónicos para la industria de alimentos y bebidas”. Y, sobre todo, se incorpora al consejo de administración de Ingénierie, una multinacional de ingeniería informática con una cincuentena de oficinas en todo el mundo que confía a Finalter (sobre la que investiga la fiscalía) pedidos por dos millones. Engineering también es proveedor de grandes empresas municipales de Milán, como Mm y A2a. Cabe señalar que acaba de ser nombrado miembro de la junta directiva de A2a otro gran amigo de Sala, el exasesor de presupuesto Roberto Tasca. Mientras que el notario histórico de A2a es el habitual Filippo Zabban. En el consejo de Ingeniería, Galli comparte con otro nombre importante surgido de los nombramientos de Sala: Michaela Castelli, presidenta de Sea, la empresa aeroportuaria. ¿Quién es el notario en Mar? Obviamente Zabban.

Los dirigentes de la Anac hace diez años no recuerdan que entre las “faqs” del sitio había una capaz de eximir a Sala de revelar su participación en Finalter. Quizás la respuesta hubiera sido otra si el alcalde hubiera aclarado que su socio en la empresa era el mismo Galli cuyos antecedentes penales la Anac había denunciado a Expo. Pero sin que esto se borre.

Al mismo tiempo, de cara a la sesión de hoy, el centroderecha subraya “el silencio

“Una voz ensordecedora desde la izquierda” sobre el tema. “No ha llegado ninguna palabra de la mayoría – leemos en la nota conjunta de los líderes del grupo – ni de crítica ni de apoyo, ni de duda ni de defensa. ¿A qué esperan?”.

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