Después de la gran pelea en Biccocca, donde se enfrentaron 30 Maranzas y que terminó con seis policías locales hospitalizados y dos hombres heridos (que luego fueron detenidos), y una semana después de la muerte del agente Imprezzabile que fue arrojado de su motocicleta durante una persecución, volvemos a hablar de la emergencia de babygang, malamovida, seguridad. ¿Por qué siguen produciéndose peleas nocturnas entre niños, adolescentes asaltados o asesinados a golpes por un cigarrillo rechazado, ataques al transporte público…?
Pietro Tatarella, autocandidato a alcalde de centro derecha, lanza una manifestación por la seguridad. Una invitación a “levantar la cabeza” dirigida a todos: a los demás candidatos, a los partidos de la coalición, pero no sólo (pensamos en Acción, con mayoría de Sala, pero “con posiciones mucho menos ideológicas en materia de seguridad”) para empezar a trabajar juntos en una cuestión en la que la izquierda ha fracasado espectacularmente. “Como todavía tenemos que trabajar juntos para lograr el objetivo de volver a gobernar la ciudad, creo que este podría ser el momento que nos una a todos en una cuestión que toca a todos. Ha llegado el momento de activar a todos esos milaneses – explica Tatarella – que luchan por salir a la calle, la llamada mayoría silenciosa”.
Un llamamiento a los políticos, a los responsables policiales y a los agentes de seguridad, pero también a la sociedad civil, para una concienciación profunda que conduzca también a la acción. En Cave Park, en los años 80, los narcotraficantes fueron expulsados también gracias a las protestas pacíficas de los ciudadanos en las entradas del parque, que querían hacer saber a la delincuencia que ya no querían que este barrio se convirtiera en tierra de nadie.
“Todos debemos participar en este momento de cambio – continúa el ex representante de Forza Italia – porque la situación está degenerando y corremos el riesgo de volvernos incontrolables en los próximos años”. Si los padres de los adolescentes tienen miedo de dejarles salir por la noche, si los ancianos de los barrios populares no salen sin compañía, si las mujeres ya no viajan solas por la noche en el transporte público, es porque las responsabilidades por lo que sucede en Milán son múltiples y polifacéticas. “Ciertamente no corresponde a los ciudadanos realizar patrullas, ahuyentar a los carteristas en el metro, los ciudadanos deben ocupar su lugar, pero sin tener miedo de intervenir por posibles consecuencias. Debemos darnos cuenta de que todos juntos, poco a poco, podemos resolver el problema”. Porque la tarea de la política “no es elaborar una lista de cosas malas”, los ciudadanos ya lo hacen, sino “dar la clave para resolver los problemas”.
Dicho esto – concluye Tatarella – espero que el alcalde dé una señal importante sobre los ataques contra agentes de la policía local y que en los próximos días se realice una operación extraordinaria contra estos fenómenos, porque de lo contrario legitimaremos estos comportamientos”.