La parálisis no es un obstáculo. Pensó que su vida había terminado, pero entonces el destino le dio a Stefan amor y más.
¡Esta historia se te mete en la piel!
Stefan Groß (39) nunca había esperado tener una familia propia, ya que quedó paralizado después de un accidente de natación, pero las cosas resultaron completamente diferentes y ahora no sólo está enamorado, sino también es padre.
De repente está en silla de ruedas.
Un salto desde una roca en Mallorca cambia todo para Stefan. En el verano de hace 13 años, el entonces joven de 26 años se fue de vacaciones a Cala Ratjada con su mejor amigo. Cuando ven a los lugareños saltar desde una roca al mar para divertirse, los dos forman equipo. Pero Stefan golpea con todas sus fuerzas un banco de arena.
Su quinta vértebra cervical está rota y los médicos le dan sólo un 10% de posibilidades de sobrevivir. Pero Stefan despierta del coma y lucha por volver a una vida que nunca volverá a ser la misma. Está parapléjico.
Un deseo en particular parece resultarle inalcanzable: una familia propia. “Me dijeron que el pronóstico para ser padre es muy bajo”, dice hoy Stefan. Trabaja todos los días para llevar una vida diaria algo independiente. Un reposabrazos controlado por computadora le ayuda a tomar café. “Me encanta ese brazo. Hay tanta independencia allí”, dice.
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Un gran amor llega a terapia
La fisioterapeuta Annika viene a su casa cuatro veces por semana. Tres años después del incidente, algo más se desarrolla entre los dos. “Nos llevamos bien desde el principio y siempre nos reímos mucho durante la terapia”, dice Annika. En cierto momento ella le escribe: “Me gustaría saber cómo besas”. Un momento inolvidable para Stefan. “El corazón simplemente estalló y fue realmente súper romántico”, recuerda. El fisioterapeuta se convierte en el amor de su vida. Los dos se casaron hace cinco años y medio.
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un pequeño milagro
Annika y Stefan animan a otras parejas que se encuentran en situaciones similares a través de su canal de Instagram. Pero quieren aún más: un hijo propio. El tratamiento de fertilidad dura cinco largos años. Es un período marcado por el estrés y los altos costos. “Pero valió la pena”, dice Annika. Hace unos días dio a luz a la pequeña Mila. “Me sentí muy feliz”, dice Stefan. Los orgullosos padres finalmente tienen su propio final feliz en sus brazos.