Hasta estos octavos de final del Mundial, Colombia nos había encantado y asombrado. El excepcional James Rodríguez había recuperado las piernas del pasado, el Tricolore desarrolló un fútbol refinado, atractivo, con muchas oportunidades y un ambiente ardiente en las gradas. Si la afición también respondió este martes, no fue lo mismo para los jugadores colombianos.
Mucho más tímidos que de costumbre, los compañeros de Luis Díaz no lograron desarrollar su juego, bien bloqueados por un equipo suizo que confirmó su talento. Sin embargo, el partido estuvo especialmente igualado, con muy pocas oportunidades por ambos lados y muchos errores que perturbaron el encuentro. Sólo el colombiano Gustavo Puerta (21º) y los suizos Fabian Rieder (30º) y Dan Ndoye (32º) animaron la primera parte.
Ante la urgencia y la necesidad de romper el punto muerto en este partido, los dos equipos aumentaron el ritmo en la segunda parte. Tenacidad también, con tres amarillas a nueve minutos de la hora. Las ocasiones siguieron escasas, con una clara falta de precisión en ambas áreas a pesar de situaciones interesantes. La prórroga era inevitable.
Los colombianos perdieron el tren
Los colombianos fueron los primeros en crear peligro en estos 30 minutos de prórroga. Desde un córner, Jhon Lucumi se eleva por encima de todos y manda su cabezazo al travesaño (99º). Con un fuerte golpe, Jaminton Campaz sacudió a Gregor Kobel unos segundos después, sin más éxito (101º). Zeki Amdouni respondió entonces por Suiza, pero chocó con Camilo Vargas (104º).
El punto de partido fue para Campaz, que se quedó solo ante el portero tras una oferta de la defensa suiza. Pero su zurdazo pasó muy por encima de la portería, condenando a los colombianos a sufrir un penalti irrespirable en un intento de alcanzar a Argentina, milagrosamente derrotada por Egipto (3-2), en cuartos de final.
No es un fanático del ejercicio, con tres fallos de cinco intentos en su carrera, Davinson Sánchez fue el primero en fallar, su intento se estrelló en el travesaño. En el tercer intento suizo, Manuel Akanji lo hizo aún peor al mandarlo directo a las gradas. Finalmente, los héroes se llaman Gregor Kobel, el portero suizo, que detuvo el disparo a portería de Cucho Hernández, y Rubén Vargas, autor del penalti decisivo. Para los suizos es el turno de Argentina.