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Esta noche, en la Locanda del Leone, como todas las noches, el tono es festivo. Varias decenas de jugadores mundo de warcraft reunirse en este lugar de júbilo enclavado en el pueblo rural de Compté-de-l’Or, para olvidar, durante unas horas, las misiones épicas que les asigna este MMORPG (acrónimo en inglés de juego de rol multijugador masivo en línea). En el alegre ambiente de esta taberna con mobiliario medieval, nadie piensa en derrotar a los liches, los muertos vivientes. Aquí los invitados se dan un festín, se emborrachan y coquetean.

Además, el ambiente se presta a ello: las sugerencias alegres fluyen hacia la sala principal, a través de un sistema de chat general. Mientras, encaramados en las mesas de madera, un puñado de gnomos realizan una danza lasciva ante la mirada de los curiosos. Arriba, en una de las habitaciones de libre acceso que ofrece una apariencia de privacidad a los más emprendedores, una elfa en ropa interior se arrodilla frente a un lobo humanoide. Sin ser explícito (la desnudez está prohibida y no está programada ninguna animación sexual en el juego), la escena evoca una felación.

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