La Ciudad de México abre el Mundial con un espectáculo de media hora. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, levanta el trofeo dorado de la Copa del Mundo, sin guantes. Básicamente un gesto mal visto.
El comentarista del ZDF, Oliver Schmidt, pregunta en directo (un poco retóricamente): “¿No deberían tocarlo sólo los que han ganado en el deporte?” Luego Schmidt añade, tratando de ser amable: “Pero tal vez se trate de una tradición olvidada”.
Pues si. Era y sigue siendo una ley del fútbol no escrita según la cual sólo los campeones del mundo pueden “tocar” la copa de oro con sus propias manos. O: debería tocarse en absoluto.
Salma Hayek, actriz mexicano-estadounidense y embajadora del Mundial, usa guantes mientras entrega el trofeo a Infantino. Los suizos se abstienen de hacerlo. Un insulto a todos los campeones del mundo, en sentido estricto.
Una vez finalizado el espectáculo musical, comienza el siguiente. El gran espectáculo de Infantino. Una vez más.