Botellas de agua, una docena de botellas de agua de plástico, una lata, una lata, una sandalia… en pocos minutos el transportista arroja a un contenedor los residuos recogidos en el Garona. Una hazaña posible gracias a una primicia en Europa: la empresa Plastic Vortex, con sede en Toulouse, ha utilizado una barrera flotante capaz de capturar residuos flotantes utilizando una tecnología sin precedentes.
El módulo de flotabilidad se extiende a lo largo de todo el Garona, desde el puente de Blagnac (Alto Garona). Se hunde hasta 40 centímetros de profundidad, capturando desechos flotantes y microplásticos de más de un milímetro. El sistema produce de forma natural un fenómeno de vórtice que permite que la mayoría de los residuos orgánicos pasen a través de una rejilla especialmente diseñada para este fin.