Milán, 9 de febrero (Adnkronos) – Pago de 2,50 euros por entrega, con uso de bicicletas a su cargo, geolocalización continua con registro de horarios (recogida, entrega), presión constante sobre la puntualidad y la rapidez, menos pedidos en caso de rechazo o retraso, breves descansos y turnos medios de 8 a 12 horas diarias. Así podemos resumir las decenas de testimonios de ciclistas contenidos en la disposición por la que la fiscalía de Milán ordenó urgentemente una revisión judicial por manipulación de Foodinho, la empresa de reparto del gigante Glovo.
Uno de los trabajadores afirma realizar “una media de quince a veinte entregas al día, con un salario medio de 2,50 euros por entrega”, todo ello con un beneficio mensual de unos 900 euros. “Durante el parto siempre me siguen y Glovo puede comprobar si me detengo o si llego tarde”, dice a los investigadores. Un “colega” afirma “entre diez y treinta entregas por día”. “El precio mínimo es de 2,50 euros por envío. El pago se realiza cada dos semanas y varía mucho, entre 200 y 600 euros”. También dijo que cualquier gasto imprevisto, como el robo de la bicicleta, “corre enteramente” de su responsabilidad. Dijo “un estado de necesidad” y que se sentía “‘un número’ para la plataforma”.
Y en las declaraciones, todas muy parecidas, hay quien informa: “Si hay algún retraso en la entrega, Glovo se pondrá en contacto conmigo por teléfono para pedirme explicaciones y saber dónde estoy”. Todos los trabajadores, en su mayoría procedentes de Pakistán, Bangladesh y Nigeria, se quejan de los costes del alquiler y del transporte y dicen que envían una gran suma como ayuda a sus familias de origen.