Presupuesto 2026: los diputados reanudan el examen de la ley de finanzas el jueves
Pocas horas después del final de los debates sobre el presupuesto de la Seguridad Social, que concluyeron sin votación, los diputados volverán a la cámara el jueves por la mañana para examinar la ley de finanzas. Este último estuvo en pausa durante nueve días para permitir el avance del texto relativo a la “Secu”, que preveía la suspensión de la reforma de las pensiones de 2023.
Para el presupuesto estatal, la tarea promete ser igualmente difícil: sólo en la primera parte, dedicada a los ingresos, quedan por examinar más de 2.100 enmiendas. La votación sobre este punto está prevista para el 17 de noviembre, pero no parece nada seguro. El texto íntegro deberá ser remitido al Senado el próximo 23 de noviembre a la medianoche, según los términos constitucionales.
En el orden del día tan pronto como se reabrieron los debates: la eliminación del vacío fiscal para los pensionistas. El Gobierno pretende sustituir la reducción del 10% que reciben en su pensión por una reducción a tanto alzado de 2.000 euros, con una rentabilidad esperada de 1.200 millones de euros. Pero, al igual que en la comisión, debería surgir un consenso para eliminar esta medida.
Quedan por examinar numerosos impuestos, incluido uno que afecta a los paquetes pequeños, que está atrayendo especial atención ahora que la controversia sobre la empresa de comercio electrónico Shein suscita el debate público. O el aumento del impuesto de timbre para obtener el permiso de residencia, criticado por la izquierda.
El Gobierno y la Asamblea han reconocido ahora que no habrá votación por su parte “gastos” del presupuesto estatal, como anunció el Gobierno el miércoles durante la conferencia de presidentes, qué partidas presupuestarias (defensa, deportes, etc.) le gustaría que se examinaran.
Pero ni siquiera está garantizada una votación sobre la parte de “ingresos”. Al igual que con el presupuesto de la Seguridad Social, algunos grupos no necesariamente quieren llegar al fondo del asunto y pueden estar ganando tiempo.
Antes del colapso del presupuesto estatal, los diputados atacaron las medidas más emblemáticas, en particular la fiscalidad de los más ricos. Si la izquierda no hubiera aprobado el impuesto Zucman, se habrían aprobado varios impuestos contra las multinacionales o los superdividendos, lo que enfureció al sector gubernamental, que denunció una “locura fiscal”.
La Ministra de Cuentas Públicas, Amélie de Montchalin, formuló una valoración más matizada y consideró que la copia estaba lejos de ser una “El balance de Frankenstein”manteniéndose un objetivo de déficit del 4,7% del PIB.