Mientras tanto, el exsecretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió contra una escalada. Para él, la máxima prioridad es la continuación de la alianza transatlántica con Estados Unidos. “Nuestra prioridad debe ser mantener la OTAN en su forma actual”, dijo Stoltenberg al “Tagesspiegel”. Una OTAN sin Estados Unidos sería “una alianza completamente diferente”.
Al mismo tiempo, advirtió a Europa que no confiara ciegamente en la lealtad de Washington a sus alianzas. “La alianza transatlántica no está escrita en piedra”, afirmó el ministro de Finanzas noruego y presidente designado de la Conferencia de Seguridad de Munich. “Nosotros en Europa debemos analizar qué podemos hacer para estar en la mejor posición posible en el improbable caso de que Estados Unidos ya no cumpla con sus obligaciones de alianza”.
El ex presidente de la CDU, Armin Laschet, ve el debate sobre Groenlandia como un peligro para la OTAN. “Debemos dejar claro a los estadounidenses en las conversaciones diplomáticas que una acción militar contra un pequeño país de la OTAN destruiría la última confianza en la alianza”, dijo en una entrevista con el grupo de medios Funke. El fin de la OTAN puede no ser del interés de Washington. “Una cosa está clara: los europeos no pueden ir a la guerra contra Estados Unidos”, afirmó el presidente de la comisión de Asuntos Exteriores del Bundestag.
Laschet se refirió a la nueva importancia geoestratégica de la isla, que pertenece al Reino de Dinamarca. “El derretimiento del hielo abre rutas marítimas. Allí se ven cada vez más buques de guerra y mercantes rusos y chinos”. La OTAN podría afrontar este desafío juntos sin que Estados Unidos anexe Groenlandia.