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“Ningún país puede ser grande sin elecciones justas y honestas”. En un discurso a la nación desde la Casa Blanca, menos de cuatro meses antes de las elecciones de mitad de período, el presidente estadounidense Donald Trump reiteró sus acusaciones sobre las vulnerabilidades del sistema electoral estadounidensepidiendo al Congreso que aprobara la Ley Save America y anunciando la desclasificación de documentos de inteligencia que, según dijo, demostrarían cómo el sistema había caído “catastróficamente por debajo” de los estándares de seguridad requeridos.

La intervención, aunque carente de revelaciones sustanciales según los primeros análisis de los documentos publicados, es interpretada por los observadores políticos como un posible anticipo de la estrategia que Trump podría adoptar de cara a las elecciones intermedias de 2026, en caso de derrota de los republicanos.

“Sistema comprometido, aprobar la Ley Save America”

Trump abrió el discurso promocionando los logros de su administración: “Estoy orgulloso de informar que nuestro país es más seguro, más fuerte y mucho más rico que nunca. Hace menos de dos años, heredamos un desastre económico y social… Pero ya no”.

El presidente argumentó que “para resolver esta crisis de seguridad electoral, el Congreso debe aprobar la Ley Save America”, explicando que el proyecto de ley “requiere que todos los votantes presenten una identificación válida para votar y proporcionen prueba de ciudadanía”. Además añadió que, salvo en casos de enfermedad, invalidez, servicio militar o viajes, “no debe haber votos corruptos”.

“Estas reformas se necesitan con urgencia para eliminar las vulnerabilidades que he descrito”, dijo, llamando a los estadounidenses a “llamar a sus representantes en la Cámara y el Senado y exigirles que aprueben la Ley Save America sin demora”.

Según Trump, “todo estadounidense merece saber que su voto se contará con precisión en un sistema seguro”, pero “desafortunadamente, el sistema que tenemos hoy está catastróficamente por debajo de ese estándar”.

Durante su discurso, el presidente anunció “la desclasificación inmediata y la divulgación de información crítica”, afirmando que “existen vulnerabilidades impactantes en nuestra infraestructura electoral”. “Esta evidencia demuestra que el sistema electoral que tenemos nos expone peligrosamente a niveles de explotación cibernética e interferencia extranjera nunca imaginados posibles”, dijo.

Acusaciones contra China

Entre las acusaciones más graves, Trump afirmó que “documentos recientemente desclasificados revelan que, a partir del ciclo electoral de 2020, La República Popular China llevó a cabo lo que se considera la mayor filtración de datos electorales de la historia, adquiriendo ilegalmente los datos de 220 millones de votantes. “Americanos”. Según el presidente, los datos robados incluirían “nombres, direcciones, números de teléfono, preferencias políticas y otros datos sensibles necesarios para el registro de votantes”. Luego calificó el asunto como “una pesadilla sin precedentes para la seguridad electoral”.

Las afirmaciones del presidente, sin embargo, no van acompañadas de nuevas pruebas de manipulación de los resultados electorales. Un análisis inicial de los documentos desclasificados, informado por CNN, revela que los documentos se refieren en gran medida a vulnerabilidades ya conocidas y contenidas en una evaluación de la inteligencia estadounidense de 2021. El mismo análisis destaca que ningún elemento demuestra alteraciones en las votaciones o resultados de las elecciones de 2020, 2022 o 2024.

Incluso el periodista conservador John Solomon, que trabajó con la Casa Blanca para hacer públicos los documentos, reconoció tras su discurso que la comunidad de inteligencia “no tenía pruebas de que alguna potencia extranjera cambiara alguna votación en 2020, 2022 o 2024”.

China rechaza acusaciones

El gobierno chino ha rechazado estas acusaciones. “Las afirmaciones de la parte estadounidense son puras mentiras y calumnias difamatorias, que durante mucho tiempo se ha demostrado que son completamente infundadas”, dijo el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, en una conferencia de prensa.

Críticos

La intervención fue criticada por la oposición democrática. Los gobernadores demócratas acusaron a Trump de querer “intimidar y silenciar a los votantes”, argumentando que “ninguna mentira o teoría de conspiración puede cambiar el hecho de que las elecciones estadounidenses han demostrado repetidamente ser seguras y confiables”.

En el plano mediático, el discurso no fue retransmitido en directo por algunas de las principales cadenas estadounidenses, incluidas ABC y NBC, que optaron por mantener la programación normal. Una decisión criticada por el senador republicano Eric Schmitt, según el cual “si las emisoras realmente sirvieran al interés público, lo emitirían”.

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