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El presidente estadounidense, Donald Trump, regresa al poder con una petición a los países de la comunidad internacional, mal recibida en su primera versión, de que contribuyan a los esfuerzos para reabrir Ormuz. Esta vez no se trata de una coalición militar, sino de una asociación diplomática y militar bajo los auspicios del “Constructo de Libertad Marítima”. Un esfuerzo conjunto del Departamento de Estado y del Mando Central que se califica de “complementario” al de asegurar el estrecho para el tránsito de buques civiles, previsto para el final de la guerra y liderado por Londres y París. El Departamento de Estado envió el martes un cable a las embajadas de Estados Unidos pidiendo a los diplomáticos que persuadieran a los gobiernos para que se unieran a la iniciativa. La coalición tiene como objetivo compartir información, coordinar esfuerzos diplomáticos e implementar sanciones. “Su participación fortalecerá la capacidad colectiva para restaurar la libertad de navegación y proteger la economía global – enfatiza Estados Unidos. La acción colectiva es esencial para demostrar una determinación unificada e imponer costos significativos a la obstrucción iraní del tránsito a través del estrecho”.

Mientras tanto, la Armada israelí interceptó durante la noche 22 de los 58 barcos de la flotilla Global Sumud frente a las costas de Grecia. Los 175 pasajeros fueron arrestados y, según aseguró el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, serán embarcados en el primer avión de regreso a casa. De ahí el fin del viaje por mar que, teóricamente, estaba destinado a proporcionar ayuda humanitaria pero que, por el contrario, tenía como objetivo principal -explícitamente escrito en el sitio web oficial- el de violar el bloqueo israelí.

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