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“El euro, el dólar y el señor Trump”: este es el título de la conferencia organizada por Donato Masciandaro, catedrático de la Bocconi de Milán, en la sala Calepini de la Cámara de Comercio de Trento, durante la jornada inaugural del Festival de la Economía. Un discurso que tuvo lugar el mismo día en que el Centro de estudios Confindustria emitió, en su nota “Flash Economic Situation”, una nueva alarma sobre la estabilidad de la economía tras los escenarios bélicos en el Golfo de Ormuz. Los escenarios que ven todos los sensores macroeconómicos disponibles (desde el Banco Central Europeo hasta el Fondo Monetario Internacional) son casi unánimes en sus estimaciones de una desaceleración de la economía.

¿Existe algún método para esta locura?

Y es precisamente el peso de la administración de Donald Trump sobre la situación económica internacional lo que Masciandaro cuestiona, citando la pregunta que le hizo recientemente un estudiante de la Universidad de Milán: “¿Existe un método para esta locura? Para responder, Masciandaro tuvo en cuenta a los dos principales protagonistas de esta fase: “El primero es evidentemente Trump, el segundo es Europa. A estos dos actores agregaré una palabra clave que es “dominación”.

Populismo especial

Trump tiene dos características – aclaró Masciandaro – es populista y es contextualmente especial. ¿Qué quiero decir con esta doble definición: que es un populista como jefe del poder ejecutivo de la nación más poderosa del mundo desde muchos puntos de vista? ¿Y qué es un populista para el análisis económico? Un tipo particular de político que tiene dos objetivos muy concretos: el de maximizar el consenso y el de permanecer en el poder. Aquí es donde entra en juego la categoría de “dominación”: el ejecutivo dominando.

Las reglas del juego ignoradas

Y esta es precisamente la diferencia entre un político tradicional y un populista: el político tradicional respeta las reglas del juego, en primer lugar la separación de poderes entre ejecutivo, judicial y legislativo, y luego – añadió Masciandaro – están las autoridades independientes que actúan dentro del perímetro económico y financiero. Incluso el político tradicional, señaló, “tiene el objetivo de maximizar el consenso”. La diferencia es que él no discute la división y distribución de poderes: el populista sí.

Los aranceles como palanca geopolítica

Dos ejemplos: la política de precios es una herramienta económica que se activa para lograr un objetivo económico: crecimiento económico, empleo e inflación. Este es el enfoque tradicional. Luego hay otro enfoque llamado enfoque geopolítico. ¿Cuál es la diferencia? Que Trump utilice las herramientas de la política económica para objetivos que no son económicos. Para ser más claro: el objetivo de la política arancelaria en este caso es presionar a otros países. »

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