A pesar de las tensiones geopolíticas y del nuevo shock energético vinculado a Oriente Medio, la industria italiana confirma una sorprendente capacidad de resistencia. Esta es la imagen que se desprende del análisis de Intesa Sanpaolo y Prometeia, según el cual en 2026 el sector manufacturero mantendrá su facturación en los niveles récord de 2025, con una facturación global destinada a alcanzar los 1.168 millones de euros a precios corrientes. Sobre todo, pesan mucho las consecuencias de la crisis en la zona del Golfo y el cierre del Estrecho de Ormuz, que ha reavivado la volatilidad de los precios de la energía. Sin embargo, según Gregorio De Felice (foto), economista jefe de Intesa Sanpaolo, los mercados muestran ahora “una capacidad cada vez mayor para absorber los shocks geopolíticos”. Una resiliencia que permite al sistema industrial italiano evitar una desaceleración más marcada y confirmarse entre los más fuertes de Europa. La contribución del mercado interior será decisiva, respaldada por inversiones vinculadas a incentivos fiscales y la fase final del Pnrr. Las exportaciones también seguirán creciendo, aunque a un ritmo más lento debido a las tensiones internacionales y las incertidumbres relacionadas con la política comercial de Estados Unidos.
Destacan la ingeniería eléctrica (+2,6%), la electrónica (+1,1%) y la mecánica (+0,7%), mientras que el Made in Italy tradicional sigue manteniéndose firme gracias al auge de la alimentación, el mobiliario y la cosmética. Las perspectivas siguen siendo positivas incluso más allá de 2026. Durante el cuatrienio 2027-2030, se espera que la industria manufacturera italiana crezca una media del 1% anual a precios constantes.