Dos días después de la victoria del Paris Saint-Germain en la final de la Liga de Campeones y de la clasificación del francés Victor Wembanyama y los San Antonio Spurs a la final de la NBA, hay algo un poco inusual en cuestionar la práctica deportiva. Sin embargo, este es el objetivo del proyecto En Jeu, iniciado por el artista diseñador Gabriel Fontana con dos promociones de tercer año del colegio Jolimont de Toulouse (Alto Garona). De febrero a mayo de 2026, unos sesenta alumnos participaron en diversos talleres dirigidos por el artista y esta residencia concluyó este lunes por la mañana con un gran torneo en el Giardino Raimondo VI.
El programa incluye deportes de equipo imaginados por Gabriel Fontana para cuestionar los valores del deporte. “Como artista-diseñador creo experiencias, nuevas formas de interacción. Se suele decir que el deporte une, que une a las personas, pero numerosos estudios revelan que en las escuelas secundarias esta práctica es excluyente para estudiantes con discapacidad, personas LGBT, niñas en general, etc.”, explica.
Al enfatizar que la mayoría de las disciplinas que se practican hoy en día fueron estandarizadas en la época de la Revolución Industrial, el artista enfatiza que todavía reflejan la sociedad del siglo XIX. “La competición tenía como objetivo preparar a los hombres para la guerra y la fábrica. Sin embargo, las necesidades de la sociedad actual han cambiado. Debemos dar forma al papel del mañana y por eso quería repensar el concepto del equipo centrándose en la fluidez, para ver el equipo como un ecosistema en evolución. »
Cuestionando las relaciones entre deporte, democracia y pedagogía popular
En concreto, los estudiantes, divididos en tres grupos, probaron primero un nuevo juego en el que dos equipos debían, en una sociedad totalitaria y distópica, turnarse para resistir a su manera, ganando letras que formaban palabras como “Libertad”. Al final de este primer partido, se les hizo reflexionar sobre su enfoque. En uno de los grupos, dos chicas expresaron su dificultad para motivarse: “El deporte es el espíritu de competición. Necesitamos esta noción de adversidad, que tengamos este orgullo de poder decir ganamos », subrayan.
Una reflexión en el centro del proyecto, analizada por Sandrine Luque, facilitadora departamental de Francas 31, una de las asociaciones que apoyó el proyecto. “Para muchos fue difícil encontrar la motivación porque no había un oponente identificado. Y el colectivo consigue primero la victoria”, subraya hablando con Gabriel Fontana tras esta primera sesión.
Al apropiarse del espacio público, impulsó a los jóvenes a cuestionar diferentes aspectos del deporte (vigilancia, competición individual, respeto de las reglas, etc.) y su contraparte en la sociedad. Y esto, antes de dejarles jugar a la “Alianza Anónima”, un deporte en el que a cada uno se le asigna un equipo sin saber con quién está y debe, durante el juego, determinar a sus compañeros. «Es un juego de observación, para facilitar las interacciones y cuestionar la noción de equipo. »
Una actividad que entusiasma a Tatiana Rybatchenko, conservadora del Museo de los Mataderos, contiguo al Jardín Raymond VI, que el próximo mes de noviembre dedicará una exposición a la obra de Gabriel Fontana en la que se presentará la residencia En Jeu. “Al igual que su trabajo, este proyecto cuestiona las relaciones entre deporte, democracia y educación popular. Las prácticas deportivas perpetúan normas que crean discriminación”, recuerda.