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El sur de España vive un momento dramático. El incendio que devora desde hace días la vegetación en torno a Los Gallardos, en la provincia de Almería, ha dejado una serie de fallecidos que las autoridades aún luchan por cuantificar con precisión. El informe, actualizado el viernes por la mañana, muestra 11 víctimas confirmadas (según El Mundo) y 8 heridos, cuatro de ellos en estado grave. Más preocupante es la cifra, publicada por la Junta de Andalucía, de 23 personas aún sin localizar, mientras que el presidente de la Junta, Juanma Moreno, vaticinó que el número de fallecidos podría ascender a 12, a la espera de la confirmación oficial.

La dinámica de la tragedia

El consejero de Sanidad de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, explicó lo ocurrido, según el cual los fallecidos intentaban escapar de las llamas a pesar de las estrictas órdenes de permanecer en casa. Cuatro de ellos murieron en el interior de un coche: el volante situado en el lado derecho hizo creer a los investigadores que se trataba de ciudadanos británicos. Otras siete víctimas fueron sorprendidas por el incendio mientras caminaban por la vía, tras abandonar su vehículo.

“La decisión correcta fue permanecer confinados en las casas: la localidad de Bédar, de hecho, nunca se vio afectada por las llamas. La búsqueda de una salida de emergencia independiente resultó ser una trampa mortal”, explicó Sanz, calificando el incendio de “extremadamente complejo” debido a la velocidad con la que se extendió, y lanzando un nuevo llamamiento a la población para que tenga la mayor precaución posible.

Según los primeros testimonios recogidos en el lugar, el incendio fue iniciado por un cable eléctrico caído al suelo, capaz de incendiar el arbusto circundante en unos instantes. Sin embargo, las autoridades aún no han confirmado oficialmente esta hipótesis y continúan las investigaciones sobre las causas.

El ejército sobre el terreno, el llamado del gobierno

En el frente de emergencias, la ministra de Defensa, Margarita Robles, habló de una “tendencia desfavorable” en las operaciones de extinción de incendios, reconociendo las dificultades que enfrentan los más de 200 militares de la Unidad Militar de Emergencias (UME) ya desplegados en la zona. En relación con la cadena pública TVE, la ministra lanzó un llamamiento directo a los ciudadanos, pidiéndoles que respeten escrupulosamente las disposiciones dictadas por las autoridades locales.

“En mi nombre y en el del gobierno italiano, expreso mi más sentido pésame a las víctimas del trágico incendio que azotó Andalucía. Nuestro pésame está para las familias de los desaparecidos y para todos los involucrados en esta dramática emergencia. Italia está junto a España y el pueblo andaluz en este momento de gran dolor”, escribió la primera ministra Giorgia Meloni en las redes sociales.

No sólo en Almería: epidemias también en Málaga y Córdoba

La emergencia de incendios no perdona al resto de Andalucía. El jueves se produjo un segundo incendio cerca de Estepona y, impulsado por el viento, se extendió rápidamente hacia el norte hasta alcanzar el municipio de Benahavís: una columna de humo muy densa permaneció visible durante horas en gran parte de la Costa del Sol. Como medida de precaución, las autoridades regionales ordenaron la evacuación de un centenar de vecinos y el cierre temporal de determinadas carreteras para facilitar el trabajo de los vehículos de extinción.

Paralelamente se desarrolló una nueva epidemia en la provincia de Córdoba, que provocó primero la interrupción del tráfico ordinario y después el cese del tráfico ferroviario en el trayecto entre Alcolea de Córdoba y la capital. Las molestias también afectaron a las conexiones de banda ancha con Madrid, con retrasos y cancelaciones para los viajeros.

Ya es un verano récord

Estos no son incidentes aislados. En los últimos días, grandes incendios han azotado también los Pirineos, en la frontera con Francia, arrasando más de 20 kilómetros cuadrados de vegetación: el 97% de la superficie quemada se encuentra en el parque natural protegido de las Gavarres.

El telón de fondo de esta secuencia de incendios es un hecho climático alarmante: junio de 2026 fue el mes más caluroso registrado en Europa occidental y el segundo más caluroso del mundo. Para España, esta ha sido la época más devastadora del año en términos de incendios forestales, con alrededor de 160 kilómetros cuadrados de territorio ya arrasados ​​por el humo.

Sorprendentemente, Cantabria, en la costa norte del país, también se encuentra entre las zonas más afectadas, una señal de que la emergencia por incendios ya no se limita a las regiones del sur, acostumbradas a lidiar con el calor del verano.

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