Decenas de lotes de leche infantil retirados del mercado en más de veinte países, padres preocupados, autoridades sanitarias que quieren tranquilizar pero cuya comunicación resulta confusa…
A principios de 2026, todo el sistema de seguridad alimentaria se vio sacudido cuando se reveló una contaminación a gran escala de la leche infantil en varios centros de producción europeos, debido a la contaminación con la toxina cereulida, que podría provocar trastornos gastrointestinales en los recién nacidos. Esta contaminación es tanto más preocupante cuanto que se refiere a la leche temprana, destinada a niños menores de 6 meses, alimentada exclusivamente con leche.
Según el informe de una “misión urgente” parlamentaria, presentado el martes 19 de mayo a la Comisión de Asuntos Sociales de la Asamblea Nacional, esta crisis, aunque no haya provocado “Una señal sanitaria preocupante para los recién nacidos en Francia”plantea la cuestión de la correcta aplicación del principio de precaución a los productos destinados a una población muy vulnerable. “La crisis de las fórmulas infantiles revela algunas carencias que habrá que tener en cuenta en el futuro”, afirma.
Dirigida por los diputados Mathilde Hignet (La France insoumise, Ille-et-Vilaine) y Michel Lauzzana (Renaissance, Lot-et-Garonne), esta misión tenía como objetivo identificar posibles fallos en la cadena de responsabilidad que debe garantizar la seguridad sanitaria de estas leches y formular recomendaciones. Del 24 de marzo al 5 de mayo, casi 70 representantes de familias o asociaciones, industriales, médicos y autoridades sanitarias fueron entrevistados a puerta cerrada, según las normas de las misiones flash.
Aclarar la cronología de los hechos.
“¿Cómo es posible que alimentos destinados a una población vulnerable estuvieran contaminados de forma masiva y sostenible? ¿Por qué no se activaron más rápidamente nuestros mecanismos de alerta?”preguntó Mathilde Hignet al presentar las conclusiones del informe, subrayando esto “La naturaleza cambiante y a veces confusa de la comunicación de las autoridades ha(Desear) podría haber aumentado la angustia de las familias”.
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