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Un virus experimental podría abrir un nuevo camino en la lucha contra el cáncer de páncreas, uno de los tumores más temibles contra los que tienen que luchar pacientes y médicos. En un ensayo clínico preliminar realizado en Estados Unidos, este tratamiento detuvo la progresión de la enfermedad en tres pacientes. Aunque estos resultados aún no se han confirmado a mayor escala, ya despiertan grandes esperanzas.

El tratamiento se basa en un virus modificado genéticamente, diseñado para atacar específicamente las células cancerosas. Una hazaña aún más impresionante si se tiene en cuenta que los investigadores administraron sólo una dosis muy baja, igual a una décima parte de la dosis esperada a largo plazo, para probar primero la seguridad del protocolo. A pesar de esto, la efectividad observada supera las expectativas iniciales.

El cáncer de páncreas es particularmente difícil de tratar, nos recuerda New Scientist. A menudo se diagnostica tarde, cuando el tumor ya se ha extendido y la cirugía ya no es posible. En estas condiciones, la esperanza de vida después del diagnóstico generalmente se limita a unos pocos meses. Otra dificultad reside en la propia estructura de los tumores de páncreas: muy densos y fibrosos, impiden que los fármacos de quimioterapia penetren eficazmente. Además, estos tumores pueden evadir el sistema inmunológico, lo que hace que las inmunoterapias tradicionales sean en gran medida ineficaces.

En el estudio actual, los pacientes tratados tenían tumores localizados que aún no se habían extendido a otros órganos. Después de la administración del virus, no se observó progresión tumoral, los pacientes aún están vivos y sus condiciones se consideran clínicamente estables.

Efectos beneficiosos en cascada

Para administrar el tratamiento, los médicos inyectan el virus directamente en el tumor mediante un tubo delgado que se inserta a través de la garganta hasta el páncreas y se guía mediante un sistema de imágenes por ultrasonido. Aunque los tumores no disminuyeron de tamaño, dejaron de crecer, lo que podría explicarse por la baja dosis administrada. Es posible que con dosis más altas o tiempos de acción más prolongados, los tumores se reduzcan.

Además, este tratamiento podría tener un efecto indirecto beneficioso al activar el sistema inmunológico. A medida que se desintegran, las células cancerosas liberan señales que alertan al cuerpo, que luego puede aprender a reconocer y atacar otras células cancerosas, incluidas aquellas que han migrado a otras partes del cuerpo.

Los investigadores ahora están evaluando la posibilidad de combinar este enfoque viral con inmunoterapias, incluidos inhibidores de puntos de control inmunológico, para fortalecer la respuesta del cuerpo contra el cáncer.

Este uso de virus para tratar el cáncer no es nuevo y encontramos trabajos que datan de los años 50 que ya habían explorado esta vía. Hoy en día, gracias a los avances en ingeniería genética, estos tratamientos pueden diseñarse para atacar con precisión las células enfermas, y nuevos virus diseñados podrían unirse al único tratamiento de este tipo aprobado actualmente en los Estados Unidos: un virus del herpes modificado utilizado contra algunos cánceres de piel.



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