FDAEOR7BRFBNFGLRVIX7G7PVYM.jpg

Kevin Gicquel sopesa sus palabras. Frente a los estudiantes del colegio Langevin-Wallon, en Saint-Gratien (Val-d’Oise), este antiguo usuario de óxido nitroso habla con experiencia: “Una dosis es suficiente para cambiar una vida”. Ha recorrido un largo camino, después de varios años de dependencia de este gas doméstico desviado para uso recreativo, también llamado “gas de la risa”. También admite que todavía no lo ha superado.

El ex bailarín profesional Kevin Gicquel fue víctima de un grave accidente de scooter hace siete años, mientras se encontraba bajo los efectos de sustancias. Las consecuencias son irreversibles: le amputan la pierna y lleva una prótesis para desplazarse.

Referencia

About The Author