Es una especificidad bordelesa, un indicador comercial. El mecanismo Primeurs exige que los castillos de Burdeos vendan su vino mientras aún está madurando, casi dos años antes de su entrega real. Por un lado, los comerciantes y compradores aseguran volúmenes a un precio ventajoso apostando por un futuro aumento del valor del vino. Por otra parte, las explotaciones agrícolas de Gironda recuperan dinero valioso que, en los años buenos, puede ascender a cientos de millones de euros.
Excepto que este mecanismo comercial ya no funciona desde hace tres años. Socavado por la caída generalizada del consumo de vino, que está haciendo bajar los volúmenes y los precios, y por el contexto internacional que está socavando la confianza de los compradores potenciales. El resultado es un mercado que no despega para la cosecha 2025 después de dos años catastróficos.
“El peso aplastante de la situación económica”
“Hace unos años podíamos vender grandes cantidades en pocas horas. Hoy esto es impensable: las decisiones de compra tardan mucho más y se refieren a pequeñas cantidades”observa François-Xavier Maroteaux, presidente de la Union des grands crus de Bordeaux. Dos meses después del lanzamiento de los Primeurs para una añada 2025 definida como excepcional, no puede hacer un primer balance: “Será mejor que el año pasado, pero la situación sigue complicada porque el peso de la situación económica es abrumador. Dadas las reticencias de los compradores, la campaña de inicio de temporada durará hasta el 15 de octubre con una sucesión de pequeños pedidos, sobre todo los compradores que no quieren tener stock disponible…”
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