“¡Estarán aquí en unos minutos!” » El orador que ha estado desperdiciando saliva en el escenario desde el comienzo de la tarde ya no sabe cómo afrontar la espera interminable. Ante sus ojos, decenas de miles de personas piden una sola cosa: ver por fin, de verdad, a los héroes de Budapest. La gente mira la pantalla gigante. Un breve silencio.