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En la lucha por el futuro de decenas de miles de puestos de trabajo en Volkswagen, el director general Oliver Blume dice que quiere evitar el cierre de fábricas. “Hay soluciones más inteligentes que cerrar fábricas”, declaró Blume al periódico “Bild am Sonntag”. Se consideran en riesgo las plantas de Zwickau y Emden, la planta de Audi en Neckarsulm y la planta de vehículos comerciales en Hannover. Según Blume, los ahorros en las instalaciones de producción alemanas ya están surtiendo efecto: “Sólo el año pasado logramos mejorar nuestros costes de fábrica en Alemania en una media del 20%. Un gran progreso”. La empresa necesita reducir aún más los costes.

Blume se muestra optimista sobre la nueva flota eléctrica: “En las primeras cuatro semanas hemos vendido más de 50.000 coches de nuestra nueva familia básica alrededor del ID. Polo. Somos claramente líderes del mercado en Europa, tanto en motores de combustión como en vehículos totalmente eléctricos”. El jefe de VW está preocupado por la situación mundial: “Nuestro entorno nunca ha sido tan exigente y riesgoso como lo es hoy. Tensiones geopolíticas, barreras comerciales, regulaciones, turbulencias en el mercado y competencia intensa”.

Blume ya había anunciado que de aquí a 2030 reducirá su capacidad de producción entre uno y nueve millones de vehículos al año. Para 2035, el número de modelos deberá reducirse a la mitad para poder producir de forma más económica y eficiente. Las marcas deberían solaparse menos: los modelos VW, Skoda y Seat, por ejemplo, compiten entre sí.

En las fábricas de Zwickau, Emden, Neckarsulm y Hannover trabajan 40.000 personas. Según información anterior, VW está considerando establecer allí empresas de armas o construir sus propios modelos desarrollados en China. Además, de aquí a 2030 habrá que eliminar 5.000 de los 21.000 puestos directivos en todo el mundo. El consejo dejó abierta la cuestión de cuántos de los más de 650.000 puestos de trabajo en todo el mundo podrían perderse.

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