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Mikel Arteta no tiene otra opción, tiene que recurrir a sus entrenadores. Cinco días después de clasificarse para la final de la Liga de Campeones contra el Paris Saint-Germain, el Arsenal debía regresar a la Premier League este domingo, con un crucial partido fuera de casa contra el West Ham. En la carrera por el título de campeón de Inglaterra pero con un minúsculo margen de dos puntos sobre el Manchester City, los gunners no tenían margen de error.

Y lo evitaron por poco. Visiblemente apagados, con la cabeza todavía en el Emirates Stadium y en comunión con su afición al final de la vuelta de semifinales contra el Atlético de Madrid, los londinenses lucharon por crear ocasiones ante unos Hammers que se juegan su supervivencia en la élite inglesa. Los compañeros de Axel Disasi y Jean-Clair Todibo también mostraron su entusiasmo, aumentando el número de intervenciones musculares.

Ben White pagó el precio. En el minuto 28, el lateral derecho se desploma, haciendo una mueca. Probado en la rodilla por los técnicos, el inglés se vio obligado a abandonar su asiento, con expresión preocupada. Duro golpe para Mikel Arteta, que ya se ve privado de Jurriën Timber en esta función de lateral derecho y que tuvo que improvisar con Declan Rice y Cristhian Mosquera.

Sólo dos tiros a portería en la primera parte

Este problema técnico no ayudó a los Gunners a encontrar cierto equilibrio en su juego y finalmente crear ocasiones. A pesar del claro dominio territorial, el Arsenal sólo anotó dos tiros en la primera mitad, demostrando una falta de inspiración ofensiva. A pesar de las presentaciones de Martin Odegaard y Kai Havertz, este último ya no tranquilizó a los londinenses, que finalmente celebraron en el minuto 83 con un disparo de Leandro Trossard desviado por un defensa del West Ham. Sin embargo, pudieron haber sucumbido en los instantes finales, pero el gol de Callum Wilson fue anulado.

Estos tres puntos eran fundamentales para el Arsenal, que confiaba en mantener su liderato en la Premier League antes de la próxima jornada. Con 74 puntos, el Manchester City está cinco puntos por detrás de su rival, a falta de un partido menos el miércoles contra el Crystal Palace. Los Gunners, por tanto, tienen su destino en sus manos, pero tendrán que dar un espectáculo en las dos últimas jornadas contra Burnley y Crystal Palace. Plazos cruciales que seguramente cansarán a los ‘gunners’ antes de la final de la Liga de Campeones contra el PSG.

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