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Una acción »unitario y coordinado“, el grupo se coloca a lo largo de las plataformas para controlar las salidas de emergencia, luego la persecución sobre las vías y finalmente el cerco de la víctima ya en el suelo. Esta es la reconstrucción de la acusación sobre el asesinato de Gianluca Ibarra Silverael joven de 22 años asesinado la noche del 26 al 27 de mayo en la estación de Milán Certosa. Según la acusación, en el ataque participaron al menos 17 jóvenes, además de nueve personas que aún no han sido identificadas. Contra dos de ellos se ha dictado orden de detención: uno, el peruano Jefferson Smit Echevarra Verano, de 19 años, será interrogado mañana por la jueza de instrucción Sara Cipolla; el otro, en cambio, no se puede encontrar y actualmente se encuentra prófugo.

El joven está acusado de homicidio doloso agravado por la premeditación y la cantidad de agresores. El fiscal Elio Ramondini solicitó que se convalide la detención y prisión preventiva en prisión, al considerar que existían indicios graves y peligro de fuga. Todo, según los investigadores, parte de una primer argumento tuvo lugar alrededor de las 21:50 horas. en el paso subterráneo y alrededor de la estación. A partir de ese momento, el grupo, que se habría definido como perteneciente al “Rey Latino”, se habría organizado de manera compacta.

La dinámica de la agresión.

Se dice que los atacantes se posicionaron a lo largo del andén del andén 1, comprobando posibles rutas de escape para la víctima, su hermano y un amigo. Luego cruzaron las vías del tren para llegar al andén 5, donde se encontraban los tres jóvenes. Fue entonces cuando habría comenzado una primera fase de intimidación: miradas amenazadoras, botellas de vidrio raspadas en el suelo y gestos que, según la reconstrucción, pretendían sembrar miedo. Poco después la situación empeoró.

Los tres jóvenes intentaron escapar corriendo por el andén en dirección a Villapizzone y luego hacia las vías, perseguidos por el grupo que les arrojó piedras y botellas. La racha de Gianluca Ibarra Silvera terminó cuando el joven de 22 años cayó al suelo. Fue en ese momento cuando, según la fiscalía, se produjo la fase más violenta: el joven habría sido rodeado por varias personas mientras estaba primero en decúbito prono y luego acostado.

Fue entonces cuando habrían comenzado las palizas: golpes con palos lanzados con cuchillos Y botellas rotasasí como lanzamiento de piedras. El ataque duró unos minutos pero fue extremadamente violento, con una treintena de golpes en el tronco, la espalda y las extremidades. Tras el asalto, el cuerpo fue arrastrado unos metros y abandonado en un espacio estrecho entre las vías y la valla de la estación, donde fue encontrado poco después de las 22.15 horas. Los esfuerzos de rescate resultaron inútiles: la muerte fue declarada en el hospital a las 23:30 horas.

Para la reconstrucción fue decisivo el testimonio del hermano de la víctima, aparentemente presente escondido a tiro de piedra, así como las imágenes de las cámaras de videovigilancia y la geolocalización de los móviles de los sospechosos. Según los investigadores, el grupo se habría movido de una manera predeterminadaconvirtiendo una discusión en acción de pandillas que resultó en que el joven de 22 años fuera rodeado y asesinado. La palabra pasa ahora al juez de instrucción, que deberá pronunciarse sobre la convalidación de la detención del joven de 19 años y sobre la solicitud de prisión provisional en prisión, mientras continúa la búsqueda del segundo beneficiario de la medida y de los demás cómplices aún no identificados.

El artículo “En 17 contra Gianluca Ibarra Silvera, golpeado 30 veces”, el fiscal de Milán cuestiona la premeditación del asesinato en la estación de Certosa proviene de Il Fatto Quotidiano.

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