1778558046-23571035-large.jpg

Mientras las ciudades duermen y los trenes esperan en las estaciones, la actividad ferroviaria avanza sin parar. Cada día, en todo el país, están activas 1.300 obras de construcción que están remodelando la geografía italiana. No se trata sólo de tornillos o raíles que hay que sustituir, sino de una metamorfosis infraestructural impulsada, sólo en 2025, por 11.600 millones de euros de inversiones. Para Rete Ferroviaria Italiana (RFI), este es un momento de expansión sin precedentes. Gracias también a los fondos del Pnrr, que han destinado 25 mil millones de euros al grupo FS, la red ferroviaria está experimentando una de las mayores transformaciones de su historia. Una revolución que es a la vez tecnológica y estructural. Incluso para 2026, el plan sigue siendo ambicioso. Aldo Isi, director general de RFI (foto), afirma que “no hay frenada, la máquina funciona con la misma intensidad, empezamos a tener las primeras activaciones importantes, este 2026 empieza a tomar una dimensión importante”. Destacando que el objetivo para este año ronda los 11,4 mil millones. Sin embargo, los efectos de esta inversión no sólo se miden en el balance de la empresa, sino también en la economía real: estamos hablando de un impacto de más de 20 mil millones en el valor de la producción y, sobre todo, de 112.000 nuevos puestos de trabajo. Pero el objetivo también se dirige a la comunidad, y no sólo a las frías cifras: se trata de acercar la banda ancha a un público cada vez más amplio de ciudadanos, con un crecimiento de al menos el 30%. Los trenes rápidos son una vía fundamental para unir a toda Italia, pero no es el único objetivo de RFI. De hecho, el desafío es hacer que toda la red ferroviaria sea resiliente e interconectada, incluidos puertos y aeropuertos, haciendo de las estaciones verdaderos centros.

Estos proyectos muy ambiciosos deberían dar los primeros resultados a finales de año: desde la activación de la línea Nápoles-Cancello hasta sextuplicar las vías en Génova, pasando por la nueva escala de Pigneto en Roma, destinada a revolucionar los intercambios urbanos en la capital. Sicilia y Cerdeña también están incluidas en este proyecto, con la construcción de nuevas carreteras operativas que acortarán rutas que históricamente parecían insuperables.

Naturalmente, un proyecto de esta magnitud también requiere sacrificios. El número de cortes previstos ha aumentado un 115% en comparación con 2023, pero la forma de bloquear el tráfico ha cambiado. El objetivo es apuntar a paradas más largas, pero durante periodos de menor tráfico, como el verano.

Este es el caso de las obras previstas para agosto en las líneas Milán-Venecia y Direttissima Roma-Florencia. Proyectos intensivos que permiten realizar varias actividades al mismo tiempo, reduciendo así los tiempos de molestias. El precio necesario de una transformación necesaria.

Referencia

About The Author