“Si volviera, no volvería a escaparme. Asumo la responsabilidad de no parar, pero no es mi culpa que Ramy muriera”. Así habla Fares Bouzidi, el joven que, en noviembre de 2024, en un scooter, no se detuvo cuando los carabinieri se detuvieron, provocando una persecución en la que murió Ramy Elgaml, que iba sentado como pasajero. El joven está acusado de resistencia a un funcionario público y hoy, 17 de junio, el Tribunal de Apelación de Milán redujo su pena a un año y seis meses con el procedimiento abreviado.
Un extraño “descuento de jueces”, pero no el único. En primera instancia, el 26 de junio de 2025, se condenó a Fares a pagar dos mil euros a cada uno de los carabinieri. Los jueces de apelación, presididos por Enrico Manzi, redujeron la indemnización a mil euros para cada uno de los perjudicados. El reconocimiento de sus responsabilidades por parte de Bouzidi hoy ante el tribunal también influyó en el debilitamiento de la sentencia.