El destino de la torre situada en el 432 de Park Avenue en Nueva York evoca el de estas jóvenes actrices cuyo primer papel las lanza demasiado pronto al firmamento de Hollywood, antes de que un escándalo las cubra de desprecio y arruine sus vidas para siempre. Ubicada en la esquina sureste de Central Park, esta torre cuadrada fabulosamente esbelta es uno de los tótems de la hilera de edificios que bordean el borde sur de Central Park llamado “La fila de los multimillonarios”. En este “callejón de los multimillonarios” florecieron a mediados de la década de 2010 una serie de rascacielos que redefinieron el concepto de horizonte – el horizonte – de la ciudad.
En 2015, año de su entrega, se presentó como la torre que batió récords: la más alta jamás construida para viviendas (426 metros, 102 pisos), pero también la más delgada, con una relación ancho-alto de 1/15 (frente a 1/3 del Empire State Building, por ejemplo). Y para el exclusivo placer de los residentes, una piscina de 25 metros y un spa, una sala de billar, una sala de cine, un restaurante con un chef estrella… La estrella del pop Jennifer López o el campeón de béisbol Alex Rodríguez compraron allí un apartamento color rubí.
Diez años después, el mito se ha derrumbado. En abril, los copropietarios presentaron una demanda ante la Corte Suprema del Estado de Nueva York, acusando a los desarrolladores de“fraude deliberado con graves consecuencias”. En la fachada se encontraron alrededor de un centenar de defectos. También cayeron pequeños trozos en los pisos superiores. Cuando se levanta viento, la torre se balancea con tanta fuerza, como el New York Times en una investigación extremadamente detallada publicada en octubre, que “el agua de las bañeras hace olas”. Los residentes se despiertan por la noche con los sonidos de los crujidos de la estructura, experimentan fugas de agua y repetidas fallas en los ascensores, problemas de plomería y electricidad, etc.
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