Cuando la buceadora “Elli 0fthenorth” vio por primera vez esta criatura, inicialmente la confundió con una simple hoja. Sólo después de pasar tres veces por allí se dio cuenta de que en realidad se trataba de un caracol marino muy extraño. Elysia clorótica –comúnmente llamado elysia esmeralda– es un pequeño gasterópodo marino, de 5 cm de largo, enteramente verde. Cuando le da el sol, se extiende y se alarga lo máximo posible, dándole el aspecto de una hoja.
Este misterioso caracol tiene la particularidad de robar las capacidades fotosintéticas de su alimento, explica Gizmodo. En efecto, Elysia clorótica se alimenta exclusivamente de algas filamentosas. Durante la digestión, los cloroplastos de las plantas permanecen intactos y forman clorofila, que capta la luz durante la fotosíntesis, dándole al animal su color verde manzana.
Regeneración extrema
Este color, que también sirve como camuflaje, es sin embargo temporal. Después de un tiempo, el caracol vuelve a ponerse gris. “Es como si comiera una gran cantidad de espinacas, luego me despertara esta mañana y tomara el sol durante una hora y luego no necesitara comer durante el resto de la semana”.compárese con Hunter Stevens, biólogo.
Tras el descubrimiento del buzo, Hunter Stevens partió en busca del animal. Cerca de Halifax, Nueva Escocia, el científico encontró cientos de especímenes. “También tienen notables capacidades regenerativas, y estudios de laboratorio demuestran que pueden regenerar sus cuerpos incluso si son decapitados”indicó.
El animal parece poseer varios superpoderes: además de tener propiedades similares a las de las plantas, también puede pasar mucho tiempo sin comer, viviendo únicamente de la luz solar. Para el mundo científico, comprender este fenómeno podría tener aplicaciones prácticas en áreas como las tecnologías de energías limpias, los tratamientos farmacológicos o la cicatrización de heridas.
Aunque estos caracoles viven a lo largo de la costa este de Estados Unidos, los investigadores tienen dificultades para atraparlos. En realidad, las poblaciones son efímeras y parecen alternar períodos de intenso desarrollo con períodos de desaparición repentina. Además, sus particulares hábitos alimentarios y hábitats contribuyen a la dificultad de mantener poblaciones de varias generaciones en el laboratorio.