Después de semanas de presión ejercida por Washington sobre La Habana, las relaciones entre ambos países alcanzaron su punto más alto de tensión con la acusación el miércoles del exlíder Raúl Castro. Cuba teme “un pretexto” que permita a los estadounidenses lanzar una operación contra la isla, como la que llevó al secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela. Pero el escenario parece incierto debido a las especificidades cubanas y la imprevisibilidad del presidente estadounidense.
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