Roma, 15 de diciembre. (askanews) – ¿Has probado alguna vez una begonia? Todas las flores, excepto algunas, se pueden comer y el efecto puede ser múltiple. Depende de la especie. Está la lippia dulcis, una planta originaria de Centro y Sudamérica: tenemos la percepción de comer un caramelo al probarlo; está la begonia, un poco crujiente, un poco picante, que tiene sabor a limón y está la daria, que forma parte de la misma familia que la alcachofa.
Pero la más sorprendente es la cmella (o Acmella oleracea) también conocida como “flor eléctrica”, margarita eléctrica, berro brasileño o flor de curare, que ofrece un shock en la lengua porque contiene un anestésico natural. La historia la cuenta Nature Concrete, un proyecto nacido en Frascati, un suburbio de Roma y presentado en Roma en Trastevere Roma – UNA Esperienze. En particular, Amélie Cheliout, alma botánica del proyecto, y Michelangelo Ciuccoli, gastrónomo, definidos como “dos jóvenes visionarios” por la prensa especializada.