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Ver una película navideña envuelto en una manta un domingo por la noche: la velada perfecta. Hasta el momento en que nos sorprendamos voluta mecánicamente en su teléfono. Seamos realistas: le ha pasado a todo el mundo, e incluso Hollywood se ha dado cuenta. Ante la erosión de la atención, los gigantes del cine y transmisión están invirtiendo en una nueva forma de entretenimiento, las microseries verticales. Filmados rápidamente y pensados ​​para ser vistos uno tras otro, estos episodios ultracortos, a veces de sólo 45 segundos de duración, tienen como objetivo atraer al público a ver la secuela.

La revista n+1 informa que los ejecutivos de Netflix ahora están pidiendo a sus escritores que lo hagan “Pídele al personaje que anuncie lo que está haciendo para que los espectadores que miran este programa de fondo puedan seguirlo”. – una indicación que equivale a simplificar drásticamente los escenarios para no perder a quienes miran con un ojo, mientras el otro permanece pegado al teléfono.

La segunda pantalla, normalmente el teléfono móvil, es un tema de debate en Hollywood, según un artículo de Vox. Para los creativos, esto delata una falta de atención a la película o programa que se transmite. Los líderes de la industria ven esta moda por TikTok, Instagram y YouTube como una competencia directa. Si la gente pasa menos tiempo en las plataformas de streaming, ¿no es probable que cancelen sus suscripciones?

La periodista del medio estadounidense Puck News, Julia Alexander, investigó el asunto. Según ella, los estudios han entendido que su “el público está menos atento que hace diez años y tiene más oportunidades de centrar su atención en otro formato de vídeo, ya sea Reels o TikTok”. Sin embargo, las películas navideñas protagonizadas por Lindsay Lohan u otros programas de Netflix asociados con un tema específico gozan de una gran audiencia.

La época dorada de la televisión ha quedado atrás

Pero la época dorada de la televisión, aquella en la que algunos grandes nombres del cine rechazaron las producciones de Marvel y otras superproducciones en favor de la pantalla chica, ya pasó. Con la expansión de YouTube, la competencia se ha disparado: las prestigiosas series que hace veinte años eran el orgullo de los grandes canales han perdido su atractivo. “Nos encontramos con muchos más programas de baja calidad, porque la industria está intentando producir más contenidos que nunca”observa el periodista.

Y la aparición de la inteligencia artificial no hará más que acelerar esta inflación: la cantidad de contenidos generados por algoritmos –producidos más rápidamente y a menores costos– promete una abundancia nunca antes vista. Julia Alexander habla de un “era de contenido infinito” donde la mayoría de los videos serán mediocres. Sin embargo, a los humanos les encantan las buenas historias y estarían dispuestos a pagar más por películas bien hechas. “Entonces, en 20 o 25 años podrías tener una suscripción a Apple TV o Netflix de $40 o $50. (de 35 a 43 euros, ed.) por mes, pero con programas de mejor calidad”añade. Mientras tanto, el empeoramiento de los escenarios irá en aumento.

Sin embargo, enfatiza que la excelencia en el arte siempre sobrevive porque el público la busca. “Creo sinceramente que hay lugar para ciertos servicios de streaming -no todos- y para ciertos directores y actores, que seguirán dejando un impacto muy fuerte”. Pero operarán en un sector mucho más pequeño que en las últimas décadas.

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