la familia de Paolo Mendico espera el cierre ahora inminente de la investigación por parte de la fiscalía de Cassino, llamada a esclarecer las causas que llevaron al suicidio de Paolo y los incidentes de acoso denunciados por la familia del joven de 14 años de Santi Cosma e Damiano. El caso, inicialmente abierto contra desconocidos con la hipótesis de incitación al suicidio, podría incluir algunas de las numerosas nuevas denuncias presentadas en las últimas semanas por la familia Mendico, principalmente contra profesores que podrían haber tenido un papel en este asunto. Pero también hay una queja sobre los dos inspectores enviados por el Ministerio para esclarecer lo ocurrido en el instituto “Pacinotti” y en las otras escuelas a las que Paolo había asistido anteriormente.
OMISIONES
La familia acusa a los inspectores de haber omitido testimonios considerados decisivos y de haber reconstruido parcialmente el incidente de acoso contra Paolo. La denuncia nombra a dos funcionarios del ministerio acusados de omisión de actos oficiales y negligencia como funcionarios públicos. Según afirma la familia Mendico, durante las audiencias se ignoró a los testigos considerados fundamentales, en particular a los dos subdirectores del instituto “Fusco” de Castelforte, señalados como personas plenamente conscientes de los hechos controvertidos. La denuncia reconstruye una larga serie de episodios que, según el padre del alumno, habrían marcado la trayectoria escolar de su hijo entre el segundo y el octavo grado y luego hasta la secundaria. Entre los episodios citados, también hay una historia particularmente delicada relativa a supuestos comportamientos inapropiados atribuidos al estudiante luego, según el denunciante, minimizados o negados por el mismo profesor que los había denunciado durante las audiencias.
El documento también implica a ciertos profesores, acusados de haber fomentado un clima hostil hacia el estudiante y su familia. El padre de Paolo, Giuseppe Mendico, relata que su hijo anotó en un cuaderno varios episodios ocurridos dentro de la escuela, material puesto a disposición de los investigadores.
TELÉFONOS CELULARES
Uno de los pasajes centrales de la denuncia se refiere a la gestión de discusiones y fotos considerado relevante por la familia. Los inspectores inicialmente dijeron que no podían adquirir el equipo porque los teléfonos móviles habían sido confiscados. Sin embargo, una vez devueltos los dispositivos, la misma documentación habría sido rechazada porque el informe “ya estaba cerrado”. Una circunstancia que la familia Mendico considera un vacío grave en la averiguación previa: ¿por qué no se adquirió ese material cuando ya estaba disponible?
La nueva denuncia cuestiona luego las declaraciones del director de la época que, según la familia, fueron aceptadas por los inspectores sin mayor verificación ni discusión con los padres del estudiante. La denuncia habla abiertamente de una reconstrucción “parcial” de los hechos y de una valoración basada exclusivamente en las versiones aportadas por los docentes. Otro punto polémico se refiere a la falta de escucha de la hermana de Paolo, señalada como posible testigo de varios episodios ocurridos en la escuela. Según la denuncia, la joven podría haber confirmado circunstancias que vivió directamente y haber denunciado situaciones incómodas denunciadas en varias ocasiones a profesores y subdirectores del instituto. Por último, la familia afirma que todo el caso fue tratado de manera discriminatoria, acusando a los inspectores de haber pasado por alto elementos importantes y de haber proporcionado a la fiscalía y a la comisión de examen una representación incompleta de los hechos.
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