Aprovechando el éxito de “Chi come me”, 200 representaciones en dos años y más de 35.000 espectadores, Andrée Ruth Shammah inventó el Festival Primavera, ofreciendo algunos espectáculos que tuvieron gran éxito de público, como “Terzo tempo” con Lucia Vasini y Paolo Hendel, “Le Holiday dei Signori Lagonia”, con Francesco Colella y Francesco Lai, un homenaje a Ornella Vanoni y un espectáculo de Fabio. Cherstich: “Al “Visual Journal”, mientras que desde mañana hasta el 7 de junio acoge “Me llamo Maria Stuarda” de Nicoletta Verna, escritora romaña que adquirió cierta notoriedad literaria con dos novelas publicadas por Einaudi: “El valor afectivo” y “Los días de cristal”, esta última ambientada en 1924, año del asesinato de Matteotti.
Con “Mi nombre es María Stuarda”, la autora alterna la gran historia, la del fascismo, con la pequeña historia, la del texto teatral, escenificando una historia ambientada en la Segunda Guerra Mundial, en la que inserta la de María, una historia hecha de opresión, abuso e intimidación. El proyecto es de Andrée Ruth Shammah que, hace unos años, decidió abrir su teatro a una nueva dramaturgia.
Digamos de inmediato que María Estuardo no tiene nada que ver con la reina decapitada. El nombre se lo puso su padre, quien, debido a su pobreza, en el pueblo, en broma, lo apodaban “El Rey de Saboya”. Al nacer su hija, en respuesta a sus detractores, declaró: “Si yo soy rey, mi hija será reina” y cuando supo, en una taberna, que uno de los nombres de reinas más importantes del pasado era María Estuardo, decidió ponerle ese nombre, en lugar de Elena, como había acordado con su esposa.
Nicoletta Verna cuenta la historia de María en los años 1940, años de pobreza, especialmente en los pequeños pueblos, donde las familias vivían en la pobreza, sin poder enviar a sus hijos a la escuela. María, por su parte, creció y se convirtió en una mujer cada vez más bella, se convirtió en la esposa de Michele, un hombre feo que, sin embargo, era dueño de una granja. Excepto que después del matrimonio, Michele fue a la guerra y desapareció en Rusia, no sabemos si desapareció o murió.
La comedia se construye en dos niveles, el del diálogo entre María y la ausente Michele, y el de la vida cotidiana de María, que encuentra trabajo en una fábrica de zapatos, donde el propietario se fija en ella. Después de la guerra vivíamos entre escombros y hambre. María, después de haber sufrido acoso por parte de Armando, el carbonaro, que había puesto celoso a su marido, tendrá que sufrir violencia, con intento de violación, por parte del maestro. Para defenderse, le arroja un bote de pegamento que le explota en la cara, arriesgándose a morir.
María será juzgada y condenada. Su cuerpo será sometido a otro martirio, gracias a la justicia injusta hacia los pobres y aquellos que no pueden defenderse.
Esta cuestión es llevada a escena por el director Andrea Piazza, que trabajó mucho en la interpretación de Rocco, particularmente en los gestos y las palabras, utilizando un recurso escénico entre testimonio y evocación acompañado por el saxofón de Marina Notaro.