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Seguimos evocando la enorme tragedia ocurrida en Crans-Montana en Nochevieja. Al dolor de las víctimas y a la desesperación de las familias se suma la ira por lo sucedido, sobre todo porque tal horror tal vez podría haberse evitado.

Sin embargo, unos meses más tarde, el municipio de Crans-Montana anunció que los controles de seguridad contra incendios en bares y restaurantes no se consideraban una prioridad. Sin embargo, estos controles podrían haber marcado la diferencia.

Esta confesión provino de Benjamin Charpiot, subdirector de seguridad municipal, ampliamente escuchado por los investigadores implicados en las investigaciones relacionadas con los asesinatos de Nochevieja en el club “Le Constellation”. El accidente dejó 41 muertos, muchos de ellos muy jóvenes.

Los interrogatorios que tienen lugar en Sion ponen de relieve hechos inaceptables que han dado lugar a furiosas controversias. El enfado de los familiares y amigos de las víctimas es grande. El sentimiento común es que las autoridades eran muy conscientes de las deficiencias, pero no se hizo nada.

Según se desprende de las investigaciones, los controles de seguridad no eran una prioridad en el municipio de Crans-Montana. Los controles dentro de restaurantes y clubes fueron esporádicos y, en algunos casos, inexistentes. Todo ello en total oposición a la ley vigente en Suiza, que prevé mucho más. En Crans-Montana los controles no se realizaron una vez al año porque las prioridades eran diferentes. Desafortunadamente, esto llevó al horror que tan bien conocemos.

Durante los interrogatorios, Benjamin Charpiot reconoció que los controles en establecimientos como hospitales, clínicas, luego hoteles y domicilios eran una prioridad. Después llegaron las discotecas y los restaurantes. Según Charpiot, la causa de todo esto hay que buscarla en la falta de personal para los controles.

Por tanto, persiste este clima de rechazo de la responsabilidad en el que nadie ha querido todavía asumir la responsabilidad.

La ira de las familias que han perdido hijos, hermanos y compañeros va en aumento. El triste episodio de Crans-Montana ciertamente ha puesto de relieve un sistema muy frágil y lleno de deficiencias, especialmente en términos de prevención de riesgos y protección de la seguridad.

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