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qCuando el gato no está, los ratones bailan. O devorar a su fuerza laboral. O las fábricas cierran. Las reestructuraciones que se intensifican en las grandes empresas francesas hablan tanto de la tensa situación económica como del debilitamiento del ejecutivo.

Cuando los concejales del Elíseo hagan las maletas, cuando el gobierno de Sébastien Lecornu se sienta impotente, texto tras texto, ante el Parlamento, cuando los ministros se suceden en Bercy, ¿quién culpará a los patrones cuyo mandato dura mucho más allá de mayo de 2027? Es ahora o nunca que las empresas anuncien malas noticias. Después de las elecciones municipales y hasta el otoño, antes de que la campaña presidencial hiciera inflamable cualquier tema, se abrió una cínica ventana de oportunidad. ¿Cuántos se beneficiarán?

Después de meses de incertidumbre, el jueves 16 de abril la dirección anunció oficialmente a los trabajadores de Stellantis el cese de la producción de vehículos en la emblemática planta de Poissy (Yvelines). El martes 14 de abril, Renault reveló, para sorpresa de todos, su intención de reducir hasta un 20% la plantilla global de su negocio de ingeniería, que cuenta con casi 12.000 empleados, la mitad de ellos en Francia.

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