elCuando la organización Estado Islámico (EI) se atribuyó la autoría de los atentados del 13 de noviembre de 2015, se encontraba en su apogeo y su propaganda acababa de alcanzar su punto máximo de producción. Por tanto, el campo digital, en el que el grupo ha invertido masivamente, constituye un campo de conflicto crucial en la lucha contra el yihadismo.
Diez años después, esta propaganda, aunque menos audible, está lejos de ser silenciosa: su persistencia se debe tanto a la capacidad de adaptación del grupo como a la evolución de los contenidos digitales yihadistas en una dinámica de supervivencia darwiniana. A la propaganda explícita y frontal se suma ahora una propaganda más implícita y menos legible. Esta observación nos recuerda la necesidad de que quienes participan en la lucha contra la yihad mediática se adapten de forma continua y flexible.
Para los grupos que libran una lucha asimétrica, de los débiles a los fuertes, el campo mediático siempre ha sido crucial para moldear las percepciones y compensar en el campo de la información la asimetría de las fuerzas sobre el terreno. Sin embargo, la propaganda del ISIS ha cambiado la situación. El grupo, que pretendía establecerse como una marca líder en el “mercado ideológico” del radicalismo yihadista, así como poblar su protoestado, ha invertido en el campo de la información de una manera sin precedentes. Creó una poderosa estructura mediática que se apoyaba en tres pilares: producción en masa, distribución altamente organizada y una retórica diversa y movilizadora.
Banalización de la ultraviolencia
La producción tuvo una escala sin precedentes para un grupo de este tipo, con casi 700 contenidos distintos publicados solo en agosto de 2015. Estas producciones se basaron en diversos medios: revistas, vídeos, reportajes fotográficos, notas de prensa, grabaciones, anasheado (canto a capella). La difusión, por su parte, dependía de una red de fundaciones mediáticas, responsables de la traducción, la difusión y, en ocasiones, del “rebranding”. (reposicionar) contenido oficial, mientras produce sus propios materiales.
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