Las consecuencias son impredecibles, pero todos los ingredientes de un gran escándalo político están ahí: el lunes 10 de noviembre, mientras los generadores que compensaban los cortes de energía rugían en las calles de Kiev, investigadores de la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) anunciaron que habían llevado a cabo docenas de registros como parte de una amplia investigación sobre un sistema criminal que socava el sector energético del país.
Los sospechosos, cuyos nombres no mencionó NABU, están acusados de extorsionar a los subcontratistas de la empresa nuclear estatal Energoatom. El anuncio no podría llegar en un momento más delicado, cuando una parte de la población sufre largos periodos de apagones debido a los bombardeos rusos a las infraestructuras energéticas ucranianas.
En las redes sociales, los investigadores de la NABU acompañaron sus revelaciones con fotografías que mostraban fajos de billetes y grabaciones de audio de escuchas telefónicas. Fueron necesarios más de quince meses de investigaciones y 1.000 horas de escuchas para obtener los resultados de la operación, denominada “Midas”., Así lo informó la agencia, que trabaja en colaboración con la Fiscalía Especializada Anticorrupción de Ucrania (SAPO).
Te queda el 76,35% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.