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Todas las miradas están puestas en la maniobra y el posterior tira y afloja entre la CGIL y el gobierno. “Los italianos son masacrados, los trabajadores son”: Maurizio Landini retoma las palabras del ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, tras la polémica sobre los efectos de la reducción del Irpef sobre la clase media, e invierte la perspectiva. Respondió a quienes lo acusaban de no formar un sindicato sino de tener fines políticos, excluyendo ese escenario, y relanzó la huelga general el 12 de diciembre.

Mientras CISL y UIL avanzan con plazas propias. Juntos, los tres invitados de Assolombarda, pero separados, cada uno por su propio camino de cara a la próxima ley presupuestaria del gobierno Meloni. “Para mí, el objetivo es conseguir resultados” para los trabajadores, responde Landini, defendiendo su “coherencia” como sindicalista. Y la decisión de volver a hacer huelga: “¿No quieren? Entonces, abramos una verdadera negociación y cambiemos un paso en falso”, empezando por la emergencia salarial que, según él, no se solucionará en absoluto.

“Quienes tienen 40.000 euros de ingresos pagaron 3.500 euros en impuestos de 2023 a 2025 y ahora les dan 18 euros al mes, 340 euros”, insiste el líder de la CGIL que también vuelve a hablar de revuelta social: “Es hora de que la gente se rebele, debe salir a la calle, debe decir basta”. Respetuosos de la etiqueta sindical, el Cisl y el Uil evitan expresamente juzgar la elección de la CGIL, pero los hechos ponen de relieve la división. “El día 12 estaremos ocupados organizando de la mejor manera posible nuestra manifestación del 13 de diciembre”, responde la secretaria general de la CISL, Daniela Fumarola: el sábado, cuando el sindicato de Via Po estará en la plaza de Roma para relanzar el pacto de responsabilidad, “para mirar más allá” de la maniobra – que pide también una mejora a partir de la refinanciación de la ley de participación -, “para construir el futuro de nuestro país”, también en vista del fin de los efectos del próximo Pnrr. año. La ejecutiva nacional de la Uil decidirá mañana por la tarde los detalles de la movilización que se dispone a realizar: también para el sindicato dirigido por Pierpaolo Bombardieri, debería realizarse una manifestación el sábado, entre finales de mes y principios de diciembre. En relación al rechazo de la CGIL, los otros dos reiteran la opinión articulada sobre la maniobra, con algunos puntos positivos, como la desgravación fiscal de los aumentos contractuales, y otros negativos en materia de impuestos, salud y pensiones.

“Está claro que nos estamos movilizando sobre estas cuestiones y pediremos al gobierno que intervenga”, afirma Bombardieri. En el Foro de Relaciones Laborales, promovido por Confindustria y Assolombarda, también se hace hincapié en los tiempos de trabajo. “Creo que es importante abrir un debate” entre el gobierno, los sindicatos y las empresas, subraya la ministra de Trabajo, Marina Calderone, destacando que para la experiencia de la semana corta, el primer punto es la voluntariedad de la afiliación. “Estamos disponibles para discutirlo, siendo extremadamente realistas”, afirma el vicepresidente de Confindustria, Maurizio Marchesini. Al mismo tiempo, se hace hincapié en la reactivación de la productividad que, “de 2019 a 2024, en nuestro país disminuyó un -0,1 por ciento”, señala el presidente de Assolombarda, Alvise Biffi.

“Hay márgenes para todo, sé que Claudio Durigon está trabajando en ello”, afirmó el viceprimer ministro y líder del partido. Liga Matteo Salvini en Barial margen de un acto de su partido con vistas a las elecciones regionales, respondiendo a quienes preguntaban si había margen para intervenir en las pensiones mediante enmiendas al presupuesto.

“Hay paz fiscal en la ley de finanzas, las cuotas se podrán pagar a partir de julio del próximo año y estamos trabajando con las enmiendas de la Liga para ampliar aún más el público, para excluir también a aquellos que son objeto de investigaciones en curso”, volvió a decir Salvini. A quienes le preguntaron si todavía era posible hacer cambios, respondió: “Absolutamente sí, es una buena ley de finanzas que se puede mejorar”. “Para la Liga, la prioridad es la paz fiscal, la liberación de millones de italianos, casi 15 millones, rehenes de la Agencia Tributaria por facturas que empezaron en 10 y alcanzaron en el tiempo 20-30-40-50 – reiteró -. Hacer un pacto de confianza con estos italianos, una hipoteca a nueve años, con todas las cuotas iguales, sin impuestos de entrada y sin sanciones, permitirá a muchos pagar y al Estado recuperarse”.

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