El presidente de Taiwán, Lai Ching-te, logró finalmente viajar a Suatini, después de haber tenido que cancelar su viaje hace dos semanas porque China logró impedírselo, presionando a varios países para que no permitieran el paso del avión presidencial taiwanés por su espacio aéreo. Esta vez, a diferencia de la última vez, el viaje de Lai no fue anunciado públicamente: eSwatini es uno de los 12 países -y el único en África- con los que Taiwán mantiene relaciones diplomáticas formales.
Lai dijo que el viaje fue un éxito gracias a las medidas diplomáticas y de seguridad, pero no explicó cuáles. El Ministerio de Asuntos Exteriores de China denunció la visita, comparándola con una fuga secreta de Taiwán, una isla gobernada de forma autónoma y democrática pero que China reclama como propia y amenaza con conquistar por la fuerza. En general, Taiwán no ha tenido problemas para volar en el espacio aéreo de países con los que no tiene relaciones diplomáticas, pero las relaciones entre China y Taiwán se han deteriorado desde la elección de Lai en 2024, quien tiene entre sus objetivos proteger la independencia de Taiwán de China.