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Tierra quemada. Es lo que ocurrió ayer por la tarde en el ayuntamiento, cuando la mayoría del Partido Demócrata, accionista mayoritario del centro izquierda milanés, no se presentó en la cámara sin garantizar el quórum. El aviso anunciado sobre el Taser, que estaba en el orden del día, no pudo celebrarse. Sin ofender a la policía, que sigue presenciando las idas y venidas de la mayoría – ayer, el CSA, después del Sulpl, publicó un comunicado de prensa indignado – y de la oposición que, por el contrario, estaba presente en el hemiciclo. Pero también del alcalde Beppe Sala, que había anunciado su presencia en el consejo municipal por la mañana y que ayer, por casualidad, se reunió con la secretaria nacional del Partido Demócrata, Elly Schlein.

Entre los demócratas presentes se encontraban Michele Albiani, presidente de la Comisión de Seguridad y autor de las enmiendas divisivas, Alessandro Giungi “cuando se convoca el consejo, iremos allí y posiblemente discutiremos”, que reclama una participación del 100%, y Rosario Pantaleo. Así, Gianmaria Radice, de los Reformistas, Francesca Cucchiara, en la cámara para votar en contra de la propuesta, y Michele Sacerdoti, de los Verdes, Marzia Pontone y Gini Dupasquier, de Civics. También estuvo presente Enrico Fedrighini (Grupo Misto).

Entre las ausencias destacadas se encuentran la líder del grupo del Partido Demócrata Beatrice Uguccioni, Natascia Tosoni, que siempre ha estado en contra, y Monica Romano, que la semana pasada apoyó las posiciones de las asociaciones LGBT.

El objeto de la disputa y el motivo del divorcio entre el Partido Demócrata y el alcalde son las cuatro enmiendas, incluida la impugnada ayer por el alcalde sobre la obligación de los agentes de seguir cursos sobre “comunidades marginadas y LGBT”, el alcalde supuestamente amenazó con dar una opinión contraria a la cámara y los demócratas se retiraron. Y pensar que desde hace tiempo se conoce la opinión favorable de Sala sobre el Taser, que también fue apoyada por el exjefe de policía y asesor municipal de seguridad Gabrielli, mientras que también fue devuelta al remitente por el propio comandante Mirabelli. “Podemos entender que el número legal ya no sea válido – responde el líder del grupo PD Uguccioni – así tendremos más tiempo para estudiar las modificaciones en profundidad”.

“Es hora de una aclaración definitiva entre el Partido Demócrata y el alcalde. Si se enfrentan de forma tan dura, creo que es un problema real”, comenta el reformador Radice. “Creo que ningún otro grupo, aparte del Partido Demócrata, estaba al tanto” de la decisión de desertar de la Cámara, añadió al margen, quitándose la máscara. Ricardo Truppo. “El teatro indecente que tuvo lugar en el Ayuntamiento es la prueba definitiva del defecto político total que paraliza Milán.

La mayoría no apareció en el hemiciclo para discutir las enmiendas sobre el Taser, perdiendo el quórum precisamente sobre un tema que el alcalde Sala había definido como crucial y sobre el cual incluso había garantizado su presencia”, comenta Samuele Piscina, concejal y secretario municipal de la Liga. “Un hecho grave que atestigua, una vez más, las profundas divisiones en el centro izquierda” para Mariangela Padalino de Noi Moderati.

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